lunes, 26 de mayo de 2014

Aprender a transformar una piedra en oro, en lugar de buscar directamente el oro


Según el taoísmo todo en la naturaleza es energía; todo existe en virtud al CHI, que es la fuerza vital que anima al universo.
La energía se manifiesta a través de dos aspectos opuestos y complementarios que han sido denominados Yin y Yang, los que tienden constantemente a volver a un estado de equilibrio.
Nuestro cuerpo posee una fina red de canales o meridianos a través de los cuales circula el CHI la energía vital.
Las formas de Tai Chi chuan están diseñadas para promover el libre flujo y el equilibrio de la energía a través de estos canales, por lo que resulta primordial un correcto aprendizaje y desarrollo de las mismas.
Se debe llevar a cabo el aprendizaje de cada movimiento lentamente, analizarlo, sentirlo, practicarlo y dejarlo fluir hasta lograr integrarse con él.
Es imprescindible complementar la práctica con la teoría y sustentar la teoría con la práctica.
Buscando siempre un equilibrio entre Yin y Yang.
Durante la práctica se debe trabajar con una intención, la cual dirige nuestra atención a nuestro cuerpo, lo que lleva a desarrollar una sensibilidad, que posibilitará lograr la relajación en el movimiento.
Cuando se puede unir la intención con la atención enfocada y la sensibilidad en una total relajación se adquiere la conciencia interna.
Esta nueva conciencia, del cuerpo, mente, energía, espíritu… nos abre nuevas puertas a siguientes niveles de práctica, con distintas intenciones y la atención sobre factores cada vez más sutiles gracias a la sensibilidad que se va desarrollando y a una capacidad cada vez mayor de relajación.
Remontándonos a los orígenes de Tai Chi Chuan, se puede comprender que fue creado como un sistema de combate, para la autodefensa; y que los beneficios que supone para la salud, se presentaron de manera colateral.
Antes de analizar la forma del estilo Yang de Tai Chi Chuan, se debería conocer, cómo surgen los movimientos Tai chi chuan, y cuáles son sus objeti­vos.
La forma en Tai chi chuan es una combinación coreografiada de diferentes técnicas que, permiten simular su aplicación en un combate. El creador de una forma debió ser un experto en el estilo y tener la suficiente experiencia, para saber cuáles eran las ventajas y desventajas de una forma, de una técnica o incluso de un paso o de una postura.
Si se practica con un buen maestro, se llegarán a entender correctamente las aplica­ciones marciales de Tai Chi Chuan.
Éstas son útiles para comprender la esencia de arte.
El maestro guiará el camino ha­cia la entrada del templo, pero cruzar el umbral, depende del alumno y su interés en evolucionar; para ello deberá continuar estudiando e investigando por su cuenta.
Aquí se aplica aquello de «aprender a transformar una piedra en oro, en lugar de buscar directamente el oro».
La primera es una actividad vital sin lí­mites, mientras que la segunda carece de vitalidad y sí, tiene límites.
Luego de años de investigación y enseñanza, los conceptos han ido evolucionando y hoy en día existen diferentes ideas y modos de entender el Tai Chi Chuan.
Sin embargo, todos ellos deben seguir los mismos principios fundamentales.
De esta manera, aprender la forma y las técnicas; sirve como intro­ducción para ayudar a entender los fundamentos y principios.
Una vez que se aprende a analizar las técnicas y a entender los fundamentos y principios, se podrá seguir progresando y aprendiendo.
La única manera de sentir a fondo cada movimiento, que sea significativo y de manifestar correcta­mente cada postura, es entender las aplicaciones en combate.
Solamente entonces se podrá pensar con claridad y hacer que el espíritu de la forma se manifieste con exactitud.
Una vez que se conocen las técnicas, debe experimentarse con ellas, continuar indagando y nunca darse por satisfecho con lo conseguido, se debe trabajar hasta perfec­cionar y mejorar la calidad de la práctica. Ser humilde, seguir investigando y reflexionando.
Ser curioso, practicar y consultar, participar en seminarios y conferencias.
Cuanto más se experimente, mayor será la compren­sión de la teoría del Tai Chi Chuan.


Autor desconocido
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viernes, 23 de mayo de 2014

La música puede distraer *

 Sí.
Me gustaría deciros unas cuantas cosas...
La música puede distraer mucho la atención en el Tai-Chi, porque el quid del Tai-Chi es el estar centrado, ser consciente, permanecer con tu energía, y permanecer muy esponjoso.
Cuando hay música, la música tiene un tremendo poder sobre la mente.
No hay nada como la música.
Cuando hay música comienzas a ser zarandeado por ella.
Y entonces pierdes tu maleabilidad, esa lentitud que es la misma base del Tai-Chi , y tiendes a olvidar tu centramiento.
Te haces más y más consciente de la música y menos y menos consciente de tu movimiento interno de energías.
Y éste es tan sutil que una pequeña distracción es suficiente.
Puede que lo disfrutes más, pero esta no es la finalidad.
Puedo permitir la música a aquellos practicantes de Tai-Chi muy avanzados.
Puede convertirse en una tarea para ellos; y la tarea consiste en que no deben de escuchar la música.
Que se olviden de la música.
La música tirará de ellos pero ellos no deberán de escucharla, deben permanecer centrados.
Pero eso sólo es para muy expertos practicantes.
Al comienzo la música es muy poderosa

Osho


lunes, 12 de mayo de 2014

90 años no es nada

Este video Tai Chi ilustra hasta qué punto la práctica diaria beneficioso del Tai Chi Chuan puede ser. El movimiento activo y la rutina diaria son muy importantes para la salud de uno y el bienestar a medida que envejecen. El Tai Chi es un ejercicio excelente, ya que incorpora el trabajo de ambos, el cuerpo y la mente.


90-year-old Kang Youzhen is seen in this truly wonderful video performing Tai Chi Chuan. He starts his daily exercise routine by riding a bike to his practice area. Once there, this spry senior citizen then starts his workout with a set of warm-up exercises.
Once Kang Youzhen is sufficiently warmed up, he then begins to perform his set of movements of the Yang style Tai Chi Chuan, followed up with the traditional Yang Tai Chi Sword form. After he is finished his Tai Chi routines, Kang Youzhen then finishes off his daily exercise with a sitting of mindful meditation.
Please enjoy watching Kang Youzhen going through the sequences of his exercise routine.
90 años de edad, Kang Youzhen se ve en este verdaderamente maravilloso video realizando Tai Chi Chuan. Comienza su rutina diaria de ejercicios por andar en bicicleta a su área de práctica. Una vez allí, este anciano ágil entonces comienza su entrenamiento con una serie de ejercicios de calentamiento.
Una vez Kang Youzhen está suficientemente calentado, él entonces comienza a realizar su serie de movimientos del estilo Yang de Tai Chi Chuan, siguió con la forma tradicional Yang Tai Chi Espada. Después de que haya finalizado sus rutinas de Tai Chi, Kang Youzhen luego acaba con su ejercicio diario con una sesión de meditación consciente.
Por favor, disfrutar viendo Kang Youzhen pasando por las secuencias de su rutina de ejercicios.

sábado, 26 de abril de 2014

Dia Mundial del Tai Chi Y el Chi Kung


EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL TAI CHI CHUAN LA MEJOR PRÁCTICA PARA TODOS.
INSPIRO PAZ...EXHALO PAZ,
 INSPIRO AMOR...EXHALO AMOR,
INSPIRO COMPASIÓN...EXHALO COMPASIÓN,
INSPIRO ALEGRÍA...EXHALO ALEGRÍA.
YO SOY UNA FUENTE INAGOTABLE DE ENERGÍA FLUYENDO AL UNÍSONO CON EL UNIVERSO.
NAMASTE!!!
 

jueves, 17 de abril de 2014

Los 'maestros locos'


Los “maestros locos” eran venerados como santos mendicantes los cuales habían desarrollado tal comunión con el Tao que esa sabiduría les había secuestrado la razón. Desde que, siglos atrás, los místicos taoístas se echaran a los caminos en pos de alcanzar la Realización Espiritual, en china, dar limosna a los pobres era considerado un gesto de bienaventuranza pues contribuía a facilitar el camino de un santo, con las bendiciones personales que ello reportaba. Contrariamente a las leyes del mundo de fuera, los maestros locos habitaban su propio reino siguiendo los decretos del Tao, disolviendo la aparente dualidad del Yin y del Yang. El anhelo por alcanzar la Unicidad con el Tao era más fuerte en ellos que el hambre o la sed, y su pasión no tenía fronteras, entrando Tai-Chi cada día, haciendo de su forma una meditación en movimiento que se asemejaba a la danza de la vida.
Los maestros locos eran como peregrinos por este mundo. Cuando te miraban no sabías bien quién te observaba. Cuando les hablabas, no acertabas a adivinar dónde estaban. Ellos habían subido al cielo, pero sus almas, llegado el momento, se negaban a bajar, y aquí se percibía como locos extraños que te asustaban y a los que se debía respetar, pues su locura no era demencia, sino Iluminación y santidad. Ellos habían descubierto los secretos de este mundo, habían hecho caer los velos de sus ojos y habían podido mirar la Realidad. Y la Realidad les había secuestrado para no regresar jamás.
Así, en cierta ocasión, un joven descarado, al ver a uno de estos maestros realizar una forma de Tai-Chi muy extravagante y desconocida para él, se le acercó y le dijo: - Oiga, ¿qué está haciendo? ¡Eso no es Tai-Chi! ¿De qué manicomio se ha escapado? – a lo que el maestro contestó: - No me he escapado de ningún manicomio, ¡me han echado! Cuando los enfermos me veían practicar, sanaban. Pero cuando los cuerdos practicaban conmigo, perdían la razón y se volvían locos. Así, cierto día, alguien me abrió las puertas y me dijo, ¡sal! Aquí ya no haces falta. Ahora ve y contagia tu locura al mundo, porque este mundo está falto de locos como tú, y ésa es su enfermedad

Intención


-Maestro ¿importa mucho la intención que tenemos cuando practicamos Tai Chi Chuan?
-Pues verás, hijo mío, cuando realizo las formas de nuestra escuela, secretamente busco acercarme al Tao. Mi práctica no es ningún deporte. No deseo embellecer mi cuerpo, ni sacar beneficio económico, ni creerme otra cosa que no soy, sino unir mi mente con la Inmensidad, de la que soy fiel amante y devoto. Aunque externamente dos personas puedan estar realizando aparentemente lo mismo, ya ves qué diferencia hay en su interior.

martes, 8 de abril de 2014

LOS TRES TESOROS


Acumular SHEN

para producir CHI,
Acumular CHI

para producir JING,
Refinar JING

hasta convertirlo en CHI,
Transformar CHI

en SHEN
y SHEN en vacuidad
Es la forma de fortalecer, apoyar y aumentar los tres tesoros.....

jueves, 3 de abril de 2014

“Toma un sorbo de Té”






En chino, la palabra Kung Fu tiene un significado mucho más amplio que el de las artes del combate. Por ejemplo, si un cocinero lleva a la mesa un platillo especialmente elaborado o exquisito, se dice: “¡El cocinero tiene muy buen Kung Fu!” Al admirar la obra de un artesano – por ejemplo un dragón magistralmente tallado en madera – se exclama, “¡El hacer esta obra de arte requirió de mucho Kung Fu!"
 Un día, siendo un principiante, tomaba té con mi maestro. Habíamos terminado una clase de medicina tradicional. Algunas semanas antes había tomado clases de rituales antiguos y de historia, y ahora me enteraba de que empezaríamos a estudiar la ceremonia del té. Pregunté qué tenía que ver todo aquello con el hecho de entrenar Kung Fu.
 Mi maestro puso un poco de té en mi taza y me dijo: “Toma un sorbo de té, pero no pongas atención a nada más que a la sensación de calor dentro de tu boca. Olvida todas las demás características del té, el sabor, el olor, todo. Sólo pon atención al calor”. Traté de hacer como me pedía y después de esto, me volvió a decir: “Ahora toma otro sorbo, pero pon sólo atención al sabor amargo del té”.
 Después siguieron otros veintiséis sorbos y en cada ocasión debía pasar mi atención a un nuevo punto: el sabor herbal del té, su color pálido, el peso de la taza en mi mano, las figuras que el vapor dibujaba en el aire, el calor de la taza en mis dedos, el sonido de la taza contra el plato, los reflejos de la luz en la superficie líquida. En cada ocasión me daba cuenta de algo que nunca había percibido antes, y fue como si de repente pudiera ver de lado, desde arriba y desde atrás una pintura de la cual tan sólo conociera su superficie.
 Volvió a llenar mi taza y me dijo: “Ahora, toma un sorbo de té. Si puedes hacerlo, estarás haciendo Kung Fu”. Y añadió, “Desde luego, puedes practicar Kung Fu en un combate, porque el combate te orilla a un nivel de atención poco común, donde cada detalle de lo que pasa a tu alrededor es esencial: cada movimiento, cada respiración. En el combate, todas las cosas que regularmente son inconscientes de pronto saltan a la conciencia. Pero en realidad puedes practicar el Kung Fu en todas las cosas: caminando por un parque, escribiendo una carta, conversando con un amigo, o incluso tomando una taza de té. Kung Fu no es algo que haces, sino la manera en la que lo haces. Es el arte de la perfección, el arte de la Profundidad”.