Tai chi chuan no se diferencia en nada de cualquier otro arte marcial o forma de movimiento si se Practica sin entender los principios y si estos no se aplican a los movimientos.
Todas las formas de los distintos estilos están basadas en el mismo conjunto de textos clásicos:
El clásico de Chang San Feng, el clásico de Wang Tsung Yue, la canción de las trece posturas, la Comprensión de las Trece Posturas, la canción del empuje de manos, los diez puntos importantes de la familia Yang.
En la práctica de la forma de Tai chi chuan, lo importante no es saber la secuencia completa, ni tampoco se mide el nivel del alumno por la cantidad de formas o estilos de tai chi chuan que conozca.
Lo que importa es aplicar los principios a los movimientos que la componen y entenderlos.
En realidad, la forma sólo es una herramienta para transmitir al cuerpo los principios formulados en los clásicos.
Con el tiempo, la forma llegará a ser «no-forma», porque cualquier movimiento que hagamos contendrá los principios de Tai chi chuan.
Además de integrar estos fundamentos, el alumno también debe entender los movimientos. Después de aprender la forma completa, es necesario comprender las secuencias de cambios que dan origen a los movimientos a fin de alcanzar, de esta manera, el principio que se presenta en La Comprensión de las Trece Posturas:
«Recuerda esto, guárdalo en tu corazón.
Cuando te mueves, todo tu cuerpo se mueve,
cuando te calmas, todo tu cuerpo se calma».
En las diferentes posturas de la forma, los brazos, las piernas y el cuerpo adoptan diferentes posiciones y además nos orientamos en distintas direcciones, pero tanto la secuencia de sus variaciones como lo que ocurre son comunes a todas ellas.
Es por eso que los grandes profesores de Tai chi chuan del pasado siempre decían, «Cuando entiendes un movimiento, los entiendes todos».
De hecho, el modo más efectivo de practicar la forma es la práctica individualizada de cada postura.
Los cambios que se producen dentro de cualquier movimiento empiezan siempre en la base, en las articulaciones de los pies, tobillos, rodillas y caderas, al eliminar el exceso de tensión en los músculos de las pantorrillas y los muslos.
La base da origen a los movimientos del tronco: la relajación del pecho desde el interior, la sensación de que los músculos del tronco se ablandan y la desaparición de la tensión en la parte superior, media e inferior de la espalda.
A su vez el cuerpo origina el movimiento de los brazos, para lo cual deben estar los hombros y los codos hundidos o colgados.
El movimiento corporal procede del cultivo de la mente, por ello es necesario centrar la atención en el cuerpo para imaginar y visualizar cómo se suceden los movimientos.
Tras un cultivo prolongado, éstos tomarán consistencia y entonces habrá conexión entre todas las partes del cuerpo.
De otro modo sólo se puede hablar de coordinación.
Maestro Wee Kee Jin



