martes, 3 de marzo de 2026

La Forma

Tai chi chuan no se diferencia en nada de cualquier otro arte marcial o forma de movimiento si se Practica sin entender los principios y si estos no se aplican a los movimientos.

Todas las formas de los distintos estilos están basadas en el mismo conjunto de textos clásicos:

El clásico de Chang San Feng, el clásico de Wang Tsung Yue, la canción de las trece posturas, la Comprensión de las Trece Posturas, la canción del empuje de manos, los diez puntos importantes de la familia Yang.

En la práctica de la forma de Tai chi chuan, lo importante no es saber la secuencia completa, ni tampoco se mide el nivel del alumno por la cantidad de formas o estilos de tai chi chuan que conozca.

Lo que importa es aplicar los principios a los movimientos que la componen y entenderlos.

En realidad, la forma sólo es una herramienta para transmitir al cuerpo los principios formulados en los clásicos.

Con el tiempo, la forma llegará a ser «no-forma», porque cualquier movimiento que hagamos contendrá los principios de Tai chi chuan.

Además de integrar estos fundamentos, el alumno también debe entender los movimientos. Después de aprender la forma completa, es necesario comprender las secuencias de cambios que dan origen a los movimientos a fin de alcanzar, de esta manera, el principio que se presenta en La Comprensión de las Trece Posturas:  

«Recuerda esto, guárdalo en tu corazón.

Cuando te mueves, todo tu cuerpo se mueve,

cuando te calmas, todo tu cuerpo se calma».

 

En las diferentes posturas de la forma, los brazos, las piernas y el cuerpo adoptan diferentes posiciones y además nos orientamos en distintas direcciones, pero tanto la secuencia de sus variaciones como lo que ocurre son comunes a todas ellas.

Es por eso que los grandes profesores de Tai chi chuan del pasado siempre decían, «Cuando entiendes un movimiento, los entiendes todos».

De hecho, el modo más efectivo de practicar la forma es la práctica individualizada de cada postura.

Los cambios que se producen dentro de cualquier movimiento empiezan siempre en la base, en las articulaciones de los pies, tobillos, rodillas y caderas, al eliminar el exceso de tensión en los músculos de las pantorrillas y los muslos.

La base da origen a los movimientos del tronco: la relajación del pecho desde el interior, la sensación de que los músculos del tronco se ablandan y la desaparición de la tensión en la parte superior, media e inferior de la espalda.

A su vez el cuerpo origina el movimiento de los brazos, para lo cual deben estar los hombros y los codos hundidos o colgados.

El movimiento corporal procede del cultivo de la mente, por ello es necesario centrar la atención en el cuerpo para imaginar y visualizar cómo se suceden los movimientos.

Tras un cultivo prolongado, éstos tomarán consistencia y entonces habrá conexión entre todas las partes del cuerpo.

De otro modo sólo se puede hablar de coordinación.

Maestro Wee Kee Jin

sábado, 21 de febrero de 2026

El Límite Que Apareció Tarde

 El Límite Que Apareció Tarde

 

El aprendiz Nori era conocido por ayudar a todos.

Siempre decía que sí.

A cualquier favor.

A cualquier petición.

No por bondad, sino por miedo a decepcionar.

Un día, después de una jornada larga, cayó exhausto en el pasillo del templo.

El maestro Kaen lo encontró allí, sentado contra la pared.

—¿Por qué sigues ayudando cuando ya no puedes? —preguntó.

Nori tardó en responder.

—Porque si digo que no… dejo de ser útil.

Kaen se sentó a su lado.

—¿Y desde cuándo confundiste ser útil con desaparecer?

Nori bajó la cabeza.

—El límite no es un castigo —continuó el maestro—.

Es el lugar donde tú empiezas.

—Pero llega tarde —dijo Nori—. Siempre lo noto cuando ya estoy agotado.

Kaen asintió.

—Porque lo escuchas como reproche, no como señal.

El cuerpo avisa antes.

El cansancio solo grita lo que ya ignoraste en voz baja.

Nori guardó silencio.

—La próxima vez que sientas una incomodidad pequeña —añadió Kaen—, no la empujes.

Ahí vive tu límite, esperando que lo respetes sin tener que romperte.

Ese día, Nori no ayudó menos.

Ayudó distinto.

Y por primera vez entendió que decir “hasta aquí” no lo hacía menos valioso…

Lo hacía presente.

 Fuente: Vicente Laparra

martes, 17 de febrero de 2026

La Intención

La Intención

La intención se refiere a la consciencia, el pensamiento y la voluntad: funciones avanzadas de la corteza cerebral y una facultad humana única.

Tai Chi Chuan es un arte marcial interno: utiliza la intención para dirigir el qi y este para mover el cuerpo.

Por lo tanto, la práctica de la forma debe estar guiada por la intención.

Sin intención no hay qi; sin qi no hay habilidad.

Algunos practican la forma cientos de veces y no obtienen nada; la razón es que practican sin intención.

La intención es lo primero; el qi la sigue; la forma obedece.

Por eso se dice: “Dondequiera que vaya la intención, llegará el qi; dondequiera que llegue el qi, también estará presente el poder”.

Cuando la intención se mueve, el qi la sigue; cuando el qi circula, la sangre fluye; los canales se abren y el cuerpo se calienta.

Este es el efecto de la habilidad interna.

Por lo tanto, se dice: ‘Tai Chi Chuan es quietud en movimiento. La intención se mueve y la forma la sigue’.

La intención es la maestra de la práctica de la forma.

Aunque el cuerpo se mueva, el espíritu no se desvíe; aunque los ojos miren, la intención no se dispersa.

Cuando la mente y el espíritu están en calma y la energía se dirige hacia el interior, surge la verdadera intención y se puede utilizar el verdadero qi.

La primera tarea de la práctica de la forma es la intención enfocada, valorando el movimiento interno, no la forma externa vacía.

Solo entonces se puede recibir la verdadera transmisión de Tai Chi Chuan.

Maestro Wei Shuren

Fuente: Tai Chi Colorado Springs

jueves, 22 de enero de 2026

Las Artes Marciales Permiten Tres Cosas

 Lo Que Permiten 

 

Las artes marciales permiten tres cosas:

Primero, mantienen y fortalecen la salud; segundo, brindan la capacidad de defenderse y controlar a un posible atacante; tercero, si se practican bien, pueden abrir la mente y elevar el espíritu.

Sin mencionar que, a veces, pueden cambiar el curso del destino.

 

Sun Lutang

Fajin - Taijiquan & Cultura orientale

 

jueves, 8 de enero de 2026

El Espejo Opaco

El Espejo Opaco

 

En una sala del templo había un espejo antiguo que nadie usaba.

El cristal estaba empañado por el tiempo y apenas reflejaba formas borrosas.

El aprendiz Yori decidió limpiarlo.

Pasó un paño húmedo, luego otro, luego arena fina…

Pero el espejo seguía igual de opaco.

Frustrado, fue al maestro Retsu.

—Maestro, este espejo ya no sirve. No muestra nada.

Retsu se acercó y lo observó en silencio.

—¿Qué quieres ver en él?

—A mí mismo —respondió Yori.

—Entonces no mires el cristal —dijo el maestro—. Mira lo que intentas encontrar.

Yori frunció el ceño.

Retsu sopló suavemente sobre el espejo.

Durante un instante, apareció un reflejo tenue… y se desvaneció.

—El espejo no está sucio —dijo el maestro—. Estás intentando que te devuelva una imagen que aún no te atreves a sostener.

Yori quedó inmóvil.

—Cuando no sabemos quiénes somos —continuó—, no es que el espejo no refleje… es que evitamos ver con nitidez.

El aprendiz bajó la mirada.

—¿Y qué debo hacer?

Retsu apoyó la mano sobre el cristal.

—No intentes que te muestre algo mejor.

Quédate lo suficiente… hasta que puedas mirarte sin corregirte.

Yori volvió a la sala esa noche.

No pulió.

No frotó.

Solo se quedó frente al espejo opaco.

Y por primera vez, no necesitó verlo claro para reconocerse.