domingo, 31 de marzo de 2019

El sosiego












Un día el discípulo le preguntó a su maestro:
-¿Por qué consideras tan importante el sosiego?
-Acompáñame, dijo el maestro.
Lo condujo hasta un estanque y con un palo comenzó a agitar las aguas y le dijo:
-Mírate. ¿Puedes ver tu rostro en el agua?
-¿Cómo voy a verlo si el agua está tan agitada?", protestó el discípulo, pensando que el maestro se estaba burlando de él.
-De igual manera te sucede a ti, le dijo el maestro.
-Mientras estés agitado y sin sosiego, jamás podrás ver tu verdadero rostro. Sólo con la calma y el sosiego, tus ojos verán la cara de tu esencia, que es la imagen interna de tu alma.


miércoles, 27 de marzo de 2019

Los dos monjes.



Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.
Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia.
Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto.
Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente.
Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos.
Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.
El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y, bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó al otro lado de la orilla.
La dejó ahí, la saludó deseándole suerte y cada uno siguió su camino.
Al cabo de un rato el otro monje comenzó a criticar a su compañero por esa actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer, infringiendo así uno de sus votos.
Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, éstas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio.
Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río y así acusar vehementemente a su compañero de viaje.
Tras haber escuchado los hechos, el Abad sentenció:
"Él ha dejado a la chica en la otra orilla, ¿tú, aún la llevas contigo?".


Lao Tse

lunes, 25 de marzo de 2019

Que es la rutina


Le dijo el aprendiz al Maestro:
 ¿Qué es la rutina?
 y sonriendo compasivamente, como siempre, le dijo el Maestro:
 La rutina es la llave para dejar de saborear la vida...
 Tira la llave que cierra mentes...
 Y abre la mente que reconoce las llaves...
 Y entonces podrás saborear cada instante de tu vida.

jueves, 21 de marzo de 2019

Piedras

Con las piedras que lanzaron para lapidarme yo construiré mi castillo.
Con los palos que alzaron para golpearme levantaré mi muralla.
Con las voces que me acusaron compondré una dulce canción.
Cuanto más me empujen más fuerte me haré,
porque solo tengo una batalla que librar,
y es contra mí mismo.

jueves, 14 de marzo de 2019

La clave de su longevidad

Un día, un viajero se cruzó con diez ancianos.
Aunque tenían más de cien años, todos ellos estaban llenos de vigor.
Con gravedad y sinceridad, preguntó por la clave de su longevidad.
El primero, tocándose su barba dijo: 
'Yo nunca bebo ni fumo'
Sonriendo, el segundo prosiguió: 
'Yo doy un paseo después de cada comida'
El tercero declaró, inclinándose: 
'Yo sigo un régimen vegetariano'
El cuarto, con un bastón en la mano, dijo: 
'Yo prefiero caminar en lugar de tener un carruaje'
El quinto, remangándose las mangas, declaró: 
'Yo siempre hago trabajos físicos'
El sexto, adoptando la postura yin/yang, añadió: 
'Yo practico cada día tai chi chuan'
El séptimo, frotándose su gran nariz, precisó: 
'Yo dejo mis ventanas abiertas para tener aire fresco'
El octavo, estirando su corta barba, declaró: 
'Yo me acuesto y me levanto temprano'
El noveno, acariciando sus mejillas rojas, dijo: 
'Yo evito que el sol me produzca quemaduras'
 El décimo, alisando sus largas cejas, añadió: 
'Yo me guardo de cualquier preocupación'

Compendio de Medicina China