La máxima expresión de habilidad marcial que puede alcanzar un practicante de Taiji, Bagua o Xing Yi, en la práctica de todo su "Kung", está directamente ligada a la calidad de su " Song "; esto significa que el logro del dominio no depende sólo del crecimiento de las capacidades físicas y técnicas, sino del desarrollo de las capacidades sensoriales y autoperceptivas.
Pero ¿qué es realmente “Song”?
Traducciones como 'liberar', 'aflojar' o 'aflojar' dan diferentes matices de significado en nuestro idioma.
Sin embargo, no son suficientes para indicar el significado completo del término.
En chino, el ideograma de esta palabra evoca el árbol (o la madera): sugiere, por tanto, la idea de "flexibilidad" y, al mismo tiempo, la de "estabilidad" en ausencia de esfuerzo, en perfecto acuerdo con el taoísta. Principio de Wu Wei.
“Song” no implica sólo eficacia marcial.
El "espíritu alerta y relajado" que induce constituye también el requisito indispensable del Qi Gong y de cualquier práctica destinada a cultivar la energía interna.
A partir de ella también es posible establecer una relación más serena con la realidad y la aceptación tranquila de lo que sucede a nuestro alrededor.
Utilizar “Song” en clave marcial requiere, por tanto, renunciar a la idea de "choque", "lucha" y "contraste"; Se trata de mantener la propia estructura física y sobre todo energética, abandonando toda tensión (incluso mental y emocional), ligada a la idea de "resistir" o "prevalecer" sobre el adversario.
Entrenar “Song” implica reeducar la mente y el cuerpo para que no reaccionen de manera inapropiada a los estímulos externos, para que permanezcan alerta y tranquilos y no permitan que surjan tensiones y rigidez inapropiadas.
Una mayor calidad de “Song” aumenta la conciencia sobre los recursos energéticos desconocidos.
Templa el desapego mental, agudiza la percepción del flujo de la propia energía, así como la que se establece en la interacción con el oponente.
