miércoles, 17 de febrero de 2016

¿Puedo ser tu discípulo?


¿Puedo ser tu discípulo?
Tan solo eres discípulo porque 
tus ojos están cerrados...
El día que los abras verás 
que no hay nada que puedas aprender de mí 
ni de ningún otro...
Entonces, 
¿para qué necesito un maestro?
Para hacerte ver la inutilidad 
de tenerlo.

 Anthony de Mello

martes, 16 de febrero de 2016

Cuando quieras dejar el camino















Cuando quieras dejar el camino, 
darte por vencido y retirarte...
O cuando creas que el peso
de los años puede vencer la fuerza
del espíritu, piensa en todos aquellos
que quieren verte renunciar o flaquear...
No les des el gusto...
Sigue adelante...
la edad no está en los años que viviste.
Está en los años que supiste cuidarte.
Está en tus deseos de vivir...
Está en tu ilusión de ser feliz...
Hay jóvenes viejos sin ánimos de seguir.
Hay personas mayores con ánimos de vivir.
Con sueños y proyectos por hacer...
Si aún puedes caminar... entonces
aún puedes entrenar,
quizás sin la fuerza de la juventud
pero si con la experiencia de los años vividos.
Nunca digas no puedo...
Mientras haya vida todo es posible...


Desconozco el autor


viernes, 12 de febrero de 2016

Lo Necesario Y Lo Implícito


Decía un Maestro a sus discípulos:
-Un hombre bueno es aquél que trata a los otros como a él le gustaría ser tratado.
Un hombre generoso es aquél que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado.
Un hombre sabio es aquél que sabe como él y otros deberían ser tratados, de qué modo y hasta qué punto.
Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
Alguien preguntó:
-Maestro, qué es mejor; ser bueno, generoso o sabio.
-Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso.
Estás obligado a hacer lo que es necesario.
Contestó el Maestro.

 

jueves, 11 de febrero de 2016

El Maestro Hipócrita


Siempre se presentaba a sí mismo como superior en todo.

Un día, en el sermón de la mañana, les dijo a sus discípulos:

-Queridos discípulos, estáis ante un gran liberado viviente. Aprovechad mi presencia. Soy puro, autocontrolado, lúcido y he superado cualquier miedo. En mi condición de liberado viviente jamás siento miedo, porque para mí dan lo mismo vida o muerte.

Esa tarde el maestro y los discípulos salieron a dar un paseo.

Iban por un sendero cuando de pronto vieron una serpiente sumamente venenosa atravesada en el mismo. El primero en salir corriendo despavorido fue el maestro, al que siguieron los discípulos.

Cuando regresaron al monasterio, éstos le preguntaron al maestro por qué había sentido miedo.

El mentor replicó:

-¿Miedo yo? No seáis ignorantes, queridos míos. No conozco el miedo en mi condición de iluminado, pero si me hubiera quedado impertérrito ante la serpiente, habríais pensado que exhibía mi intrepidez yeso sí habría sido inexcusable por mi parte, porque un iluminado no puede vanagloriarse. ¿Cómo he evitado ese riesgo? Pues corriendo como vosotros.
 

 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Los distintos maestros y los distintos grados de espiritualidad

Hay ideas básicas y fundamentales que debemos tener muy claras. 
 



Cada uno debe creer en lo que quiera porque es lo que nos va correspondiendo según la capacidad del momento, es a lo que se tiene acceso y no se han hecho méritos para más. Se puede entender perfectamente que "el círculo no se pasa". Si el nivel de conciencia que yo me he trabajado es "X", yo no puedo ver más que "X" y eso es lo que vamos a asimilar y la única verdad que podemos ver, pero eso no quita para que entendamos que hay grados de verdad a los que vamos accediendo conforme a nuestra evolución, y me parece de justicia.

Todo no es válido, es válido y correcto para el que le corresponde según su nivel de conciencia y ese nivel tenemos que trabajar para ampliarlo, para acceder a grados superiores. Esta etapa de la humanidad no se basa en hacer magia para deslumbrar a los demás. Nos toca desarrollar la mente porque ya hemos visto que tenemos que trascender el astral que tuvo su sentido en la época atlante, con absoluto respeto al trabajo de aquella etapa que era el que correspondía, pero eso no significa que sigamos estancados y dejemos a un lado nuestro avance espiritual. Nosotros seguramente ya hemos vivido esas etapas y no necesitamos repetirlas ni dar marcha atrás en nuestra vida.

LA UNIDAD quiere decir que todos formamos parte del UNO, pero no todos estamos ubicados en el mismo sitio. Los Maestros no descienden a nuestro nivel para ayudarnos, somos nosotros los que tenemos que avanzar para acceder a sus Enseñanzas. En la montaña no podemos estar todos en la cima, en la ladera o en la base, cada ser y cada cosa tiene su sitio, y todo es montaña. Desde nuestro sitio sí podemos ayudar a los demás que nos están necesitando, y los demás desde su sitio pueden ayudarnos a nosotros.

Todos bebemos agua, unos del agua estancada, o de los ríos, o riachuelos, de pozos, de nacimientos, o de fuentes perfectamente purificadas. Todo es agua, pero no es de la misma pureza. Poco a poco empezamos a conocer las diferencias y efectos de unas y otras, y consecuentemente nos acercamos a la que entendemos que más nos interesa. Somos nosotros los que tenemos que hacer el esfuerzo de localizar nuestra agua, pero la fuente no viene a nosotros, la fuente está en su sitio y si nosotros queremos de esa agua tenemos que ir a la fuente que nos está esperando. Ahí está el Agua de Vida para los hombres sedientos.

Es nuestro trabajo ascender por los distintos grados de espiritualidad y consecuentemente nos acercaremos a los distintos Maestros que están para ayudarnos.

 A.C.V.
 

sábado, 6 de febrero de 2016

Escucha tu voz interior




Escucha tu voz interior 
                                                             Lao Tsé

jueves, 4 de febrero de 2016

Ya es tiempo para que saques tus propias conclusiones.

El discípulo (que ya tenía su propio grupo a cargo) estaba preocupado y acudió al viejo maestro para plantear su dilema:
- Maestro, llevo tiempo en el camino, ¿tiene sentido seguir en el estudio y la duda?
Luego de un silencio que parecía no tener fin, el maestro respondió:
- La persona espiritualmente madura lee y sigue estudiando para desafiar sus certezas dejando un espacio llano para dudar y habitar en la pregunta.
El espacio del no saber (que no es nihilismo ni ignorancia) es el ámbito abierto y receptivo que viabiliza la opción que trae novedad a su reflexión.
El diferente y sus ideas son bienvenidos a ese espacio.
La persona que transita la etapa infantil de la espiritualidad (que no tiene que ver con el tiempo sino con el estado de su conciencia) habla con otros, se informa y lee para autoconfirmarse en sus certezas.
Su seguridad reside en la uniformidad de pensamiento, le teme al diferente y ve como una amenaza angustiante que el distinto lo provoque en sus certidumbres.
Ya es tiempo para que saques tus propias conclusiones.

 

Los seis huevos


La vieja bufaba y protestaba, iba de su casa al patio, del patio al establo, del establo al huerto y volvía a la cocina.
Vivía en uno de los extremos del poblado y caminaba ligeramente encorvada.
-¡Ay, ay, qué breve es el tiempo! -se quejaba.
Budai la oyó desde el camino y comenzó a reír.
-¡Tanto por hacer y tan pocas manos! -insistía la vieja.
Las carcajadas del vagabundo llegaron a oídos de la mujer.
Frunciendo una frente de por sí arrugada, lo maldijo por lo bajo.
Pero se arrepintió y dio unos pasos en dirección a aquel que reía de su prisa.
Recordó que lo suyo era quejarse, no maldecir.
-Te mofas de mi, viajero -le increpó a Budai.
-Qué va -repuso el hombre del saco de tela, frotándose los ojos húmedos con la mano izquierda-, al oírte me acordé de la historia de Zao, el malabarista, que hacía volar y luego recogía cinco huevos a la vez hasta que lo intentó con un sexto y se le rompió.
-¿Y?-le increpó la vieja, ansiosa por saber qué se traía entre manos el viajero.
-¡Que se le rompió sobre su propia cabeza!
-Un fastidio -dijo la mujer.
-¡Qué va! Fue la primera vez que Zao probó un huevo crudo y descubrió que no eran tan malos.
-Si quieres hacerte el enigmático conmigo -protestó la vieja-, te correré de aquí a escobazos.
-El tiempo se detiene y alcanza para todo si uno se queda tranquilo en el quinto huevo -sonrió Budai-. Cuanto más te esfuerces por hacer, tantas más cosas te saldrán mal.
-No tengo quien me ayude -rezongó la apurada-. Y me gusta que todo funcione a la perfección.
-Cuantos más huevos pone una gallina, peor le salen -sonrió Budai.
Hizo una reverencia y se ofreció a ayudarla por unos días, a lo que la vieja accedió de inmediato.
Una mañana, viéndola un poco más relajada, el vagabundo fue al gallinero, cacareó a las gallinas, recogió seis  huevos y se puso a hacer malabarismos delante de la puerta de la casa de la vieja impaciente.

"El Buda de la risa"

 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Eres valiente

Maestro, ¿valiente es el que le pone el pecho a los tiros? 

-No hijo, ese es un estúpido.


Valiente es el que hace lo correcto, el que se entrena y mantiene sus destrezas y su estado físico, el que piensa claramente  y mantiene a raya sus miedos, el que no siente que depende de algo o  alguien, el que no se ata a nada o nadie, el que mantiene una distancia emocional y mental con su entorno.

 Ese es un valiente.