A
mayor elasticidad y facilidad de movimiento diafragmático mayor y mejor
expresión de nuestro mundo interior, como en el movimiento armónico de la
acordeón nuestro diafragma puede expresar también con sus presiones, pulsos,
sostenidos, impulsos una variedad de melodías capaces de manifestar todo
nuestro potencial.
Para
ilustrar, la importancia del diafragma en la salud y en la percepción de
bienestar, lo comparo con el movimiento de una acordeón, el fuelle con todo su
recorrido es capaz de dar todas las notas posibles, su versatilidad de
movimiento en horizontal, vertical y lateral, hacen posibles una infinidad de
sonidos, la velocidad con la que presionamos el fuete puede añadir más ritmos y
frecuencias sonoras.
El
diafragma , en cierto modo, es parecido en sus posibilidades de movimiento al
acordeón, provocado también por la presiones del aire al inspirar o expirar ,
el diafragma es capaz de multitud de posiciones acomodando el cuerpo a muchas circunstancias
facilitando la regulación del esfuerzo y la comodidad del mismo, como en el
caso de la acordeón con la variedad de notas musicales así, nuestras
posibilidades diafragmáticas se corresponden con nuestra versatilidad de
acciones y sensaciones… Los componentes básicos de las emociones.
Sin
embargo es difícil encontrar un diafragma flexible y consciente de su
movimiento, lo normal es que se llegue a fijar en algunas posiciones y un corto
recorrido, olvidando como en una amnesia todas sus otras posibilidades.
El
hecho común más influyente en este deterioro, a mi modo de ver, es la relación
con el aprendizaje que los adultos nos empeñamos en mantener:
‘Ante
el desafío de una nueva circunstancia, reaccionamos automáticamente cerrando la
glotis, suspendiendo la respiración y fijando el diafragma en una posición,
presuponiendo, que con el esfuerzo somos capaces de abordar aquella situación,
así el aprendizaje de aquello nuevo, queda mediatizado por el esfuerzo y cegado
por el miedo al fracaso, cerrando la capacidad de disfrutar y la libertad…’ Incluso
de fracasar.
Ya
sea en una acción física, o en reposo, escribiendo en el computador, nos
sorprendemos con este automatismo, solo conseguimos soltarlo en determinadas
circunstancias en las cuales nos sentimos libres, en rutinas donde los
movimientos ya no son conscientes o, durante el sueño donde tampoco somos
conscientes.
También,
la existencia de algunos traumas físicos o emocionales, (que son una relación
entre los elementos del entorno, la sensación percibida y la fijación de la
posición del diafragma registrada en la memoria de sistema neuro-motor), hace
como sistema de defensa, que en el futuro se evite pasar por esa posición diafragmática,
pues desencadenaría la emoción, restringiendo el movimiento y cerrando al mismo
tiempo la posibilidad de superación del hecho traumático.
En
aprendizajes corporales como el Tai chi, qigong, o abordamientos terapéuticos emocionales,
donde el cuerpo y mente tienen que estar abiertos al aprendizaje, es vital
reconocer este mecanismo de apertura diafragmático y encontrar maneras de
devolver la elasticidad al diafragma. En nuestro trabajo diario le dedicamos
unos minutos en todas las clases a este hecho, facilitando así la asimilación
de la propia clase, la de circunstancias traumáticas anteriores y proponiendo
nuevas pautas futuras.
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