lunes, 21 de mayo de 2018

El roble y el bambú


Cierto día, estaba en el bosque un joven, que golpeaba un árbol, con furia e insistencia. Golpe tras golpe, la ira del joven se desvanecía, hasta que por fin, dejó de golpear al árbol. Un hombre viejo, que observaba la escena, fue adonde él estaba. Se sentó, miró al joven, y le dijo:
-¡Conque eres muy duro! Tienes problemas y los resuelves golpeando un árbol.
El joven le contestó: -Sí, así soy, duro y fuerte.
El hombre viejo replicó:
-Prefieres golpear un árbol, descargar toda tu energía en él y abandonar tus problemas sin tratar de resolverlos. Así que eres duro y fuerte.Ven, te voy a decir algo.
El viejo llevó al joven hasta donde estaba un roble, y después lo llevó a donde estaba un bambú.
El viejo le dice:
-Obsérvalos, el roble es grande, duro, y muy fuerte, igual que tú, y el bambú es diferente, pues es muy delgado, y flexible. ¿Sabes? En tiempos de tormenta, cuando los vientos soplan muy fuerte, el único que sobrevive a tal desastre natural es el bambú, ya que el roble es muy duro para soportar la tormenta.
El bambú con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, ya que se mueve y dobla en armonía hacia donde los vientos se dirijan. Mientras que el roble es tan, tan duro, tan estático, que en vez de doblarse, se quiebra, trata de resistir o imponerse ante la tormenta, hasta que tarde o temprano, cede. Pasada la tormenta, el único que queda de pie es el bambú delgado y flexible, listo para soportar otra tormenta.
Esta historia sencilla tiene una moraleja clara: en tiempos de dificultad, como las tormentas que debe afrontar el roble o el bambú, sólo el que es flexible, y actúa en armonía con el fluir del viento, permanece. Quienes sean como el roble: duros, rígidos, sin capacidad de moverse, son arrancados de raíz, por los fuertes vientos.


"El árbol más rígido es más fácil de quebrar,
mientras que el bambú sobrevive al doblarse con el viento."
Bruce Lee
 




martes, 15 de mayo de 2018

Wabi Sabi: El arte Zen de la armonía y el bienestar

Armonía y bienestar para tu vida

Vivir en el momento… Rehuir los pensamientos innecesarios acerca del pasado y del futuro.

Sencillez… Prestar la máxima atención a las cosas que tienen importancia para ti.

Vacío… Dejar sitio para que entren cosas nuevas en tu vida.

Intuición… Ser capaz de entender sin razonamiento analítico ni lógico.

Belleza transitoria… Apreciar la belleza que llega y pasa.

Lo incompleto… Entender que la vida es un proceso sin principio ni fin claros.

Aceptar la imperfección… Adaptarse a los cambios de las circunstancias y sacar el mejor partido de cualquier situación. Aceptar y amar a las personas, las cosas y la naturaleza tal como son.

Asimetría… Liberarte del impulso de disponer los objetos y ordenar las cosas de manera simétrica o siguiendo pautas regladas.

Aprecio…  Ver lo mejor en todo y en todos.
Tranquilidad… Liberarte del ruido innecesario, de trastos viejos mentales y de distracciones que te impiden encontrar la paz interior.

Lo natural… Vivir cerca de la naturaleza y usar materiales naturales; liberarte de ideas preconcebidas sobre el diseño.

Desapego… Estar libre de doctrinas, conceptos y creencias.

Humildad, modestia y austeridad… Ser tú mismo sin proyectar tu ego. Hacer una vida sencilla, no pretenciosa y sin ostentación.

Todo cambia… Gozar de la idea de que cada día es nuevo y diferente, de que nuestro mundo está lleno de variables y de que nada es estático.


Wabi Sabi: El arte Zen de la armonía y el bienestar.
Simón G. Brown.


martes, 8 de mayo de 2018

¿Qué se debe hacer?

— ¿Qué se debe hacer cuando el ruiseñor se niega a cantar?
— Retorcerle el cuello —contestó el primero.
— Obligarle a cantar —dijo el segundo.
— Esperar a que cante —declaró el tercero, que era un sabio-.

jueves, 3 de mayo de 2018

El caracol y los monjes taoístas



Había una vez dos monjes que paseaban por el jardín de un monasterio taoísta. 
De pronto uno de los dos vio en el suelo un caracol que se cruzaba en su camino. Su compañero estaba a punto de aplastarlo sin darse cuenta cuando le contuvo a tiempo. 
Agachándose, recogió al animal. 
"Mira, hemos estado a punto de matar este caracol, y este animal representa una vida y, a través de ella, un destino que debe proseguir. 
Este caracol debe sobrevivir y continuar sus ciclos de reencarnación." 
Y delicadamente volvió a dejar el caracol entre la hierba.
"¡Inconsciente!", exclamó furioso el otro monje. 
Salvando a este estúpido caracol pones en peligro todas las lechugas que nuestro jardinero cultiva con tanto cuidado. 
Por salvar no sé qué vida destruyes el trabajo de uno de nuestros hermanos.
Los dos discutieron entonces bajo la mirada curiosa de otro monje que por allí pasaba. 
Como no llegaban a ponerse de acuerdo, el primer monje propuso: 
"Vamos a contarle este caso al gran sacerdote, él será lo bastante sabio para decidir quién de nosotros dos tiene la razón."
Se dirigieron entonces al gran sacerdote, seguidos siempre por el tercer monje, a quien había intrigado el caso. 
El primer monje contó que había salvado un caracol y por tanto había preservado una vida sagrada, que contenía miles de otras existencias futuras o pasadas. 
El gran sacerdote lo escuchó, movió la cabeza, y luego dijo: 
"Has hecho lo que convenía hacer. Has hecho bien". 
El segundo monje dio un brinco. 
"¿Cómo? ¿Salvar a un caracol devorador de ensaladas y devastador de verduras es bueno? 
Al contrario, había que aplastar al caracol y proteger así ese huerto gracias al cual tenemos todos los días buenas cosas para comer. 
El gran sacerdote escuchó, movió la cabeza y dijo "Es verdad. Es lo que convendría haber hecho. Tienes razón."
El tercer monje, que había permanecido en silencio hasta entonces, se adelantó. "¡Pero si sus puntos de vista son diametralmente opuestos! ¿Cómo pueden tener razón los dos?" El gran sacerdote miró largamente al tercer interlocutor. Reflexionó, movió la cabeza y dijo: "Es verdad. También tú tienes razón."

miércoles, 2 de mayo de 2018

El sabio que comprendió



El sabio, el que comprendió más allá del entender, ve todas las cosas y cada detalle a la luz de la verdad que distingue sin juzgar.
Sabe qué hacer y qué no hacer con aquello que distingue. Al decir del Tao, está en el centro del círculo y ahí se mantiene mientras el “sí” y el “no” se persiguen en torno a la circunferencia.
 “Los hombres verdaderos no tenían miedo cuando se encontraban solos en sus puntos de vista... respiraban profundamente desde los talones”.

martes, 1 de mayo de 2018

Lo que es, es. Lo que no es, no es.











En un templo un maestro shaolin reunió a sus alumnos y hablaron durante horas.
Un alumno preguntó..
-¿Maestro unas últimas palabras de sabiduría que pueda transmitirnos hoy?
El maestro se quedó pensando unos instantes.
- Podrán superar casi cualquier dificultad recordando dos frases.
- ¿Cuáles?
- La primera… Lo que es, es.
La segunda. Lo que no es, no es.
El maestro prosiguió… -
Son muchos los que malgastan su tiempo concentrándose en lo que no es, habitan en cosas que no son reales. 

Si algo es real, si ES, ya se trate de un sentimiento como la ira o un hecho como un descenso en las ventas, es una pérdida de tiempo desear que no lo sea. 
Lo que podemos hacer si algo es REAL, es ACEPTARLO tal como ES, y después decidir si queremos emplear la energía necesaria en intentar modificarlo. 
Una vez decidido, hay que poner toda la energía en las acciones que emprender. 
Esto es básicamente todo lo que hace falta para tener éxito en sus trabajos y en la vida.

miércoles, 18 de abril de 2018

Intención

Uno de los requisitos principales en Tai Chi Chuan es:
Usa la intención (yi) y no la fuerza muscular.
Esta oración nos explica uno de los más altos ideales de Tai Chi Chuan y enfatiza la importancia de yi.
Yi ya está en la filosofía clásica china como un término técnico, que abarca un amplio rango de significado.
Uno puede decir, p. que yi es todo, que uno tiene en mente, lo que uno está pensando. Zhuangzi señala:
Lo que se puede verbalizar es el grueso de las cosas.
Lo que puede estar en la mente (yi) es la multa de las cosas.
Yi En la epistemología de Xunzi se traduce mejor como imaginación.
Pero yi también puede ser estado de ánimo, inclinación o intención, como la intención de un pintor anterior a su pincelada.
Esto se llama bi-yi la intención del pincel.
Esta 'intención' también se atribuye a menudo a la naturaleza, cuando uno siente el final del verano, con un escalofrío en el aire.
En chino esto se llama chu-yi, la intención del otoño.
El término yi se encuentra a menudo en los clásicos de Tai Chi Chuan, en la Canción de 13 Movimientos Básicos:
Yi y Qi como el gobernante; huesos y carne como los sirvientes.
En algunas traducciones de esta oración uno encuentra a menudo la palabra espíritu o mente para yi.
Aunque yi está cerca del espíritu (shen) y de la mente del corazón (xin), uno debe saber que el espíritu y la mente del corazón no son idénticos a yi.
Uno dice:
Cuando la mente del corazón se mueve, el yi también se está moviendo.
Las órdenes de la mente del corazón, el yi implementa.
Para colocar yi debajo del espíritu y la mente oída y para tener en cuenta el significado especial de yi en Tai Chi Chuan, es mejor traducir yi como intención.