Los Diez Principios Básicos del Tai Chi Chuan

Los Diez Principios Básicos del Tai chi chuan.
El Tai chi chuan como cualquier otra arte marcial, tiene una serie de reglas inquebrantables que lo hacen lo que es.
Estas reglas o normas fueron postuladas por el gran maestro Yang ChengFu, tercera generación de la familia Yang de Tai chi chuan, para una mayor comprensión del sistema.
Estos principios básicos son la columna vertebral que sustenta todo el conocimiento del sistema físico, mecánico y mental del Tai chi chuan.
Los diez principios del Tai chi chuan son:
1. La energía en lo alto de la cabeza debe ser ligera y sensible.
2. Mantener el pecho atrás y enderezar la espalda.
3. Soltar la región lumbar, la cintura.
4. Separar lo vacío y lo lleno.
5. Dejar colgar los hombros y los codos.
6. Aplicar ji y no la fuerza física.
7. La coordinación de arriba con abajo.
8. La armonía entre el interior y el exterior.
9. El flujo ininterrumpido.
10. Mantenerse quieto en el movimiento.
Estos principios que a priori pueden parecer ambiguos y poco claros para los practicantes iniciados, tienen una gran carga de información que nos ayuda mejorar la práctica. Entenderlos y manifestarlos es una condición primordial para el correcto funcionamiento de cada uno de los mecanismos que hacen del Tai chi chuan lo que es.
Muchos de estos principios hacen mención a la anteriormente mencionada estructura corporal.

1er PRINCIPIO: La energía en lo alto de la cabeza debe ser ligera y sensible.
Este primer principio nos muestra cómo y de qué manera debe colocarse la cabeza en la práctica.
La ligereza a la que se refiere el principio, no es otra cosa que la estructuración correcta del cuello con respecto a la cabeza. El estiramiento de los músculos cervicales condicionado por la posición baja de la barbilla para conseguir elevar el cráneo, provoca una sensación de elevación y ligereza en la cabeza. A esta sensación se la denomina “elevar el espíritu”.
Indica que no debemos apelmazar el cuello ni sus músculos, sino liberarlos de tensión para conseguir sensibilidad.
La cara debe manifestar ese estado de elevación mediante una expresión facial sencilla que muestre seguridad y convicción. No se debe fruncir el ceño o arrugar el rostro. Los músculos faciales deben estar relajados y la vista al frente.

2º PRINCIPIO: Mantener el pecho atrás y enderezar la espalda.
Aquí se hace mención a la estructura del pecho, de la espalda y de la cadera por omisiones.
Mantener el pecho atrás es una forma de decir que debemos alejar el tórax de nuestras manos. En la práctica marcial es un concepto muy importante porque los ángulos en arista de nuestros codos y el acercamiento de las extremidades a nuestro pecho, provocan la pérdida de fuerza en los brazos y su consecuente desestructuración. Al ser nuestras manos las que actúan como puerta de entrada a la energía y su posterior redirección tangencial, la proximidad o el alejamiento de las mismas con respecto al pecho es fundamental para un correcto control de dicha energía. De otra manera, el cuerpo no sería capaz de absorber la energía externa e impactaría sobre el cuerpo.
Asimismo hace referencia al hundimiento del pecho sobre el abdomen. Esta acción eleva la parte alta de la espalda provocando un estiramiento vertebral al mismo tiempo que convierte la parte superior del cuerpo en un bloque firme.

3er PRINCIPIO: Soltar la región lumbar y la cintura.
Los músculos de la región abdominal tienen un cierto grado de “simpatía” sobre ellos mismos. Esto quiere decir que al tensar uno de estos músculos, los colindantes tienden a tensarse del mismo modo. Esta “simpatía” muscular es un problema a la hora de liberar la cintura de tensiones pues según el segundo principio, el hundimiento del pecho puede provocarlas en esa zona.
Para evitarlo debemos tomar consciencia total de la cadera. La cadera y la cintura son cosas distintas con funciones dispares. Resulta extremadamente sencillo confundir ambas partes del cuerpo por su proximidad e interacción. Una vez tomada consciencia corporal en el uso de la cadera nos resultará sencillo el control de la cintura con respecto a la misma.
Debemos ser capaces de rotar la cintura libre e independientemente de la posición de las caderas, pues la cintura es la que dirige el movimiento del cuerpo. Esta rotación debe realizarse con el pecho hundido sobre la base abdominal de tal forma que no se generen tensiones en todo el perímetro de la cintura.
En este tercer principio también hace mención a la basculación de cadera hacia adelante, como ya vimos en la estructura de la misma. Esta basculación permite alinear la espalda por completo de tal forma, que todo el peso corporal superior descanse sobre la base del fémur. Esta alineación debe relajar y liberar de tensiones los músculos de la región lumbar para poder mover la cintura con libertad.
El segundo principio en combinación con el tercero manifiestan un efecto aún más importante que normalmente no es apreciado. Este efecto tiene que ver con el centro de masa.
No debemos confundir el centro de masa con el centro de gravedad, pues son cosas diferentes.
El centro de masa es la zona dentro del cuerpo donde el peso está equilibrado y el centro de gravedad es la vertical que mantiene el equilibrio con respecto al plano o el suelo.
Para que se entienda mejor pongamos el siguiente ejemplo:
Todos conocemos la Torre Eiffel. Si nos fijamos detenidamente, tiene una gran base donde se concentra la mayor parte del peso. A medida que se eleva, el peso de la torre disminuye. El centro de gravedad de la Torre Eiffel está en la vertical que cae justo en la base central y el centro de masa está a unos pocos metros elevado arriba de la base. Si subiéramos el centro de masa varios metros por encima, dada la acción del aire, del peso desequilibrado de los turistas y las condiciones atmosféricas, ocurriría que la torre empezaría a inclinarse de un lado a otro hasta finalmente doblarse o partirse. Su centro de gravedad se movería del centro inducido por su centro de masa.
De esta misma forma funciona nuestro cuerpo. El centro de masa puede condicionar el centro de gravedad por lo que ha de mantenerse lo más bajo posible. Para conseguir este efecto, el segundo y tercer principio nos dan las claves necesarias para lograrlo y obtener una base lo más robusta posible.

4º PRINCIPIO: Separar lo vacío y lo lleno.
Cómo ya vimos en el concepto de polaridad, este principio hace mención a la existencia Yin-Yang de cada uno de los elementos del cuerpo. Separar lo lleno y lo vacío es una llamada a la atención a la correcta correspondencia entre Yin y Yang. Asimismo hace hincapié en evitar el doble peso, también denominado como polaridad neutra.
Este principio aboga por los extremos. Esto significa que debemos trabajar el cuerpo en la ejecución del Tai chi chuan llevando siempre las polaridades Yang a su lado más Yang y las polaridades Yin a su lado más Yin.
Basándonos en esto podría considerarse doble peso una relación Yin-Yang en porcentajes de 60 a 40, siendo el mínimo considerado para separar y distinguir lo vacío de lo lleno una relación Yin-Yang de 70 a 30 y lo máximo una relación de 100 a 0. Todo lo comprendido en la relación 70/30 a 100/0 puede considerarse separación o distinción de lleno y vacío.
Esta relación puede ser difícil de entender pues en el paso de una polaridad a otra existen zonas de intercambio donde en algún momento los valores polares son de 50 a 50. Esa polaridad inducida por la transición no debe entenderse como tal hasta que no complete el ciclo, es decir, el nacimiento y la muerte de la polaridad contraria. Por ese motivo se considera un estado meramente transicional en la vida y muerte del concepto Yin-Yang y no un fin en sí mismo. Otra cosa diferente sería que Yin y Yang comenzaran o terminaran su ciclo en la relación de 50 a 50, en cuyo caso si sería considerado doble peso o polaridad neutra, rompiendo el cuarto principio del Tai chi chuan.

5º PRINCIPIO. Dejar colgar los codos y los hombros.
Este principio es otro guiño más a la estructura que debe adoptar el cuerpo cuando se ejecuta este arte. Como ya se explicó anteriormente en los conceptos estructurales de los hombros y codos, la importancia de estos elementos es crucial a la hora de manifestar la energía, y por lo tanto, no podían faltar en la enumeración de los principios básicos del Tai chi chuan.
Los hombros son la puerta de entrada y de salida de la energía al cuerpo. Dicha entrada debe estar abierta o de lo contrario la energía se estancará en esa zona, en el peor de los casos, impactando sobre el propio cuerpo. Asimismo los hombros gobiernan los codos. Estos son los responsables de los trabajos del antebrazo, incluyendo el estiramiento de los tendones flexores y extensores carpianos entre otros y la acumulación y expresión de la energía tendinal acumulados en ellos.
La expresión colgar quiere enfatizar la idea de que ambos deben estar apuntando hacia la tierra. Es una forma de decir que se trata de un concepto importante.

6º PRINCIPIO. Aplicar el Ji y no la fuerza física.
Como ya es sabido, el Tai chi chuan es un tipo de arte marcial “interna”. El significado de arte marcial “interna” viene dado por el tipo de energía que utiliza para expresar fuerza al exterior. Para potenciar este tipo de trabajo existe lo denominado como “NeiQong” o trabajo de lo interno.
La energía externa es la que mediante el trabajo muscular, expresa una fuerza al exterior.
La energía interna es la que mediante un trabajo estructural, expresa una fuerza al exterior.
Es decir, la diferencia entre energía interna y externa es el tipo de motor energético que se utiliza para expresar y materializar la energía del cuerpo.
A la energía manifestada por el trabajo tendinal y estructural se la denomina energía Ji.
La energía Ji es un tipo de fuerza que no tiene desgaste muscular. Siempre expresa el máximo de fuerza y de resistencia y su comprensión y aplicación viene dada por el conocimiento estructural del cuerpo.
Volviendo al ejemplo de la Torre Eiffel:
La Torre Eiffel es una estructura de hierro perfectamente estudiada, de tal forma, que se pueda sujetar en pie sin necesidad de utilizar ningún tipo de soporte externo. Las presiones mutuas de las vigas, son compensadas desviando dichas presiones a las partes más resistentes y de esa manera, consigue permanecer indemne al paso de los años. Si se modificara un único ángulo de las vigas que conforman su estructura, las presiones necesitarían una ayuda adicional para poder compensarse. De lo contrario, antes o después, se derrumbaría como un castillo de naipes.
De esa misma forma funciona la energía interna. Debemos pensar que el cuerpo es un complejo mecanismo estructural, donde los ángulos y las posiciones son los que expresan la fuerza. La suerte es, que el cuerpo no funciona exactamente igual que una obra de ingeniería, pues tenemos cierta flexibilidad a la hora elegir dichos ángulos, sin prácticamente variación en la fuerza o energía Ji.
La energía Ji proporciona al cuerpo firmeza al mismo tiempo que permite relajar las masas musculares, siendo así puesto de manifiesto el famoso dicho de: El Tai chi chuan es relajación.

7º PRINCIPIO: La coordinación de arriba con abajo.
Este principio resalta la idea de coherencia. Siendo “lo de arriba” el conjunto de cintura para arriba y siendo “lo de abajo” el conjunto de cadera para abajo. Dicha coordinación de dos elementos diferenciados en este principio, nos pone de manifiesto una concordancia, coordinación, secuencialidad y armonía en el movimiento.
Si la expresión comienza en el suelo, “lo de abajo” debe estar coordinado con “lo de arriba” para que exista la expresión.
Si la absorción comienza en las manos, “lo de arriba” debe estar coordinado con “lo de abajo” para que exista la absorción.
Si no existe coordinación no existe expresión ni absorción y viceversa.
Este principio de coordinación nos muestra dónde empiezan las cosas y donde terminan, al mismo tiempo que lanza una llamada a la sensatez y análisis mental, pues todo tiene un orden.

8º PRINCIPIO. La armonía entre el interior y el exterior.
Se pueden hacer múltiples interpretaciones de este principio. Cuando se refiere al interior y al exterior, evidentemente está aludiendo al cuerpo.
Hay una frase que explica magistralmente este principio:
“Debemos ser como una aguja envuelta en algodón.”
Siendo el interior la aguja y el exterior el algodón, lo que mostramos al exterior debe ser Yin, suave como el algodón; en el interior se expresará el Yang más puro, duro como la aguja.
Cuando miramos un trozo de algodón, no podemos apreciar a simple vista lo que hay en su interior. Sólo vemos el algodón y creemos que todo es algodón. Sin embargo, al cogerlo con los dedos, podemos pincharnos con la punta de la aguja escondida en su interior. Es entonces cuando tomamos consciencia de que hay algo en el interior del algodón. Ya nunca veremos el algodón como un simple algodón, sino como una aguja que está envuelta con algodón. La aguja le da significado y toma el papel principal, siendo el algodón el que envuelve la aguja y no al contrario.
El cuerpo de un practicante de Tai chi chuan, debe ser como el algodón a la vista. Debe irradiar suavidad, ligereza, elegancia y armonía. Debe parecer sutil y débil. En el interior debe haber fuerza, firmeza, intención, concentración y fiereza al igual que la aguja.
Es así el manifiesto deseo del Yin y el Yang.

9º PRINCIPIO. El flujo ininterrumpido.
Este principio significa que el movimiento debe ser continuo, sin paradas, sin brusquedades y sin cambios de velocidad. De este principio se origina el concepto de Chansejin o enrollar el hilo de seda.
Chansejin o Enrollar el Hilo de Seda.
El proceso para elaborar la seda es bastante complejo y requiere una destreza especial. Mediante el hervido de los capullos de seda para ablandarlos, se realiza un proceso de deshilado muy delicado y que requiere de una gran habilidad y experiencia. Ese proceso debe tener la fuerza y resistencia justa para deshilar el hilo del capullo sin romperlo. Si en el proceso de deshilado hay un cambio de velocidad o de fuerza o de resistencia, el hilo se rompe y habría que volver a empezar.
Esta similitud con el deshilado de la seda, es lo que se conoce en Tai chi chuan como Chansejin o enrollar el hilo de seda.
Consiste, además de mantener el movimiento constante y el flujo ininterrumpido, en ser capaces de enroscarnos en nuestro rival y llevarlo con el cuerpo sin esfuerzo a una posición ventajosa. Esto se consigue aplicando la energía en espiral. Dicha energía consiste en movimientos circulares que, combinados con la expresión de la energética aplicada a la estructura corporal y controlada con las polaridades, es capaz de hacer del adversario un “pelele” a merced del practicante. A nivel de salud convierte la práctica en un ejercicio aeróbico, donde el ritmo cardiaco y respiratorio es de fluir estable y constante.
Para llegar a dominar este método, son necesarios muchos años de experiencia y práctica con diferentes tipos de rivales o compañeros, siendo su trabajo fundamentado en la práctica del empuje de manos y las aplicaciones marciales de las rutinas, así como la propia ejecución diaria de las mismas.

10º PRINCIPIO. Mantenerse quieto en el movimiento.
Este último principio puede interpretarse como un principio de lentitud.
Nada más lejos de la realidad.
La interpretación más correcta de esta paradoja es lo que se conoce en términos taoístas como “hacer sin hacer”.
Imaginemos que tenemos en un pequeño arroyo y colocamos un barco de juguete en su cauce.
El barco no hace nada salvo flotar.
No obstante la corriente lo arrastra en la dirección de su cauce.
Se podría decir que el barco está navegando por el arroyo.
 A medida que se aleja toma velocidad hasta llegar al río y posteriormente al mar.
El barco sigue sin hacer nada por sí mismo salvo flotar.
Es el cauce el que dirige al barco y aun así se podría seguir diciendo que el barco navegó hasta el mar.
Es, en este simple ejemplo, donde se explica el concepto de “hacer sin hacer” o estar quieto en movimiento.
Dicho concepto quiere decir, que debemos escuchar la energía del adversario, adherirnos a ella y formar una única energía en perfecta comunión.
Como manifiesta el concepto de polaridad, cuando la fuerza es Yang, la opuesta es Yin; cuando lo expresado es Yin su opuesto es Yang.
Si el adversario realiza una presión sobre nuestro brazo, en lugar de usar nuestro Yang contra su Yang, debemos usar nuestro vacío para que su lleno se encuentre con él y también se convierta en vacío. De esta manera podremos atacar a su Yang con nuestro Yang casi de forma inequívoca.

Nota Sobre los 10 Principios Fundamentales.
Estos principios fundamentales existen desde hace más de un siglo escritos en papel. Con anterioridad fueron delegados de padres a hijos según la tradición popular. El conocimiento de los mismos forma una parte fundamental en la enseñanza y el conocimiento del Tai chi chuan, independientemente del estilo que se practique.
Cada uno de ellos debe llevarse a la práctica con cuidado y atención para tener una experiencia de calidad tanto a nivel marcial como a nivel de salud.
Llevar todos los principios a la práctica al mismo tiempo, puede ser un trabajo agotador para el principiante, por lo que se recomienda un estudio y práctica individual hasta su total comprensión y percepción.
Todo el trabajo estructural, físico y mental debe concederse en cada uno de los movimientos de las rutinas, así como en los ejercicios con compañeros. Lo realmente complicado que tiene el estudio y el trabajo del Tai chi chuan es llevar estos principios a cada ejercicio desarrollado sin violar ninguno de ellos.

1 comentario:

Alfredo Yerro dijo...

Hola amigos, desde Mar del Plata los felicito por su página, es muy importante difundir parte de la filosofia china, el Tai chi, pocos lo conocen, pero como yo al ir conociendolo me enamoré del mismo. Fuerza y corazón. Alfredo