jueves, 29 de septiembre de 2016

Somos dos personas diferentes


Un samurai, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un monje zen en busca de consejos.
 No obstante, en cuanto entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior, y concluyó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni tan siquiera acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.
-¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? – le preguntó, no bien el monje hubo acabado de rezar. – Ya me enfrenté muchas veces con la muerte, defendí a los más débiles, sé que no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.
-Espera. En cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy, te daré la respuesta.
Durante todo el día el samurai se quedó sentado en el jardín del templo, viendo como las personas entraban y salían en busca de consejos.
Vio como el monje atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro.
Pero su estado de ánimo iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar.
Por la noche, cuando ya todos habían partido, insistió:
-¿Ahora podrá usted enseñarme?
El maestro lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación.

La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.
-¿Ves esta luna, qué bonita es? Ella cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y consigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a nuestra frente; árboles, montañas, nubes. He contemplado a los dos durante años, y nunca escuché a la luna decir “¿Por qué no tengo el mismo brillo que el sol? ¿Es que quizás soy inferior a él?”
-Claro que no, -respondió el samurai,- la luna y el sol son dos cosas diferentes, y cada uno tiene su propia belleza. No podemos comparar a los dos.
-Entonces, ya sabes la respuesta. Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.

Un Camino Que Se Presenta

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Al principio tenemos la sensación que la búsqueda espiritual es algo muy bello, algo que dará respuesta a todas nuestras preguntas.
Tenemos que ir más allá de este tipo de esperanza y expectativa.
Puede que esperemos que nuestro maestro resuelva todos nuestros problemas, alivie todas nuestras dudas.
Pero cuando nos encontramos frente al maestro, éste no contesta a todas nuestras preguntas.
Deja muchas para que nosotros las resolvamos solos, con la cual sufrimos una gran decepción y una gran desilusión.
Tenemos la esperanza que la espiritualidad nos traiga la felicidad y la comodidad, la sabiduría y la salvación.
Esta manera literal, egocéntrica de ver la “espiritualidad” tiene que invertirse radicalmente.
Así, si finalmente abandonamos toda esperanza de alcanzar cualquier tipo de iluminación, entonces, en este preciso instante, comienza a abrirse el sendero.
Es una situación similar a la de esperar que llegue alguien.
Uno está a punto de perder toda la esperanza de que llegue, uno comienza a pensar que la idea de su llegada es una simple fantasía, que nunca tuvo intenciones de venir.
En el instante en el cual uno abandona toda la esperanza, aparece la persona esperada.
En el sendero espiritual sucede algo muy parecido.
Se trata de agotar toda expectativa.
Se necesita paciencia.
No solo hace falta empujarse con mucha fuerza en el sendero, sino también saber esperar, dejar que haya un espacio, un intervalo, no afanarse mucho en comprender la “verdad”.
Es necesario percibir primeramente los motivos de nuestra búsqueda espiritual.
La ambición no es necesaria si vamos a comenzar el sendero, libres de prejuicios, con una actitud que trascienda el “bien” y el “mal” por igual.

Chögyan Trungpa

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cinco puntos para vivir felices.



1. Saber que después de todo, la vida es simple. No la complique.
2. Ser generoso en sus pensamientos, hechos y cosas.
3. Recordar que las cosas van de acuerdo a su karma; le guste o no.
4. Obedecer humildemente  la Ley del Universo (Tao).
5. Ser positivo en cualquier circunstancia.

martes, 27 de septiembre de 2016

El monje y el coco


Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojo un coco a la cabeza de un monje zen.
El hombre lo recogió, bebió el agua dulce de su interior y se hizo un cuenco con la dura cascara.
Esa es la actitud correcta frente a la crítica de los demás.

Soltar y transmutar


Aquello que te molesta de los demás, te enseña a trabajar la paciencia y la aceptación.
Todo aquel que te abandona, te da la oportunidad de trabajar el desapego.
Aquello que te enoja tanto, te muestra que has de trabajar la compasión y la aceptación.
Aquellos que tienen poder sobre ti, te enseñan que has de volver a ti mismo.
Aquello que odias en los demás, es una oportunidad para trabajar el amor incondicional.
Todo aquello que no puedes controlar, te está mostrando que debes soltar y dejar fluir.
Todo, absolutamente todo, es una manifestación de tu estado de consciencia... que te está mostrando constantemente aquellos aspectos de tu identificación con el "yo" que debes soltar y transmutar.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Poder

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La fuerza contenida puede manifestarse o no. 

El poder no necesita ser exhibido. 

Se percibe

M.C.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Semana de entrenamiento de Laura en Buenos Aires


** Algunas imágenes del entrenamiento de Laura con la Escuela del Mono y el Tigre, en la semana del 16 al 25 de septiembre, en Buenos Aires con el Profesor Oscar Delfino. En las Casas de Acassuso, Beccar y Martínez.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Presta atención a tus actividades diarias.

Artesano fabricante de arcos de bambú utilizados en Kyudo (Arquería japonesa)

Piensa, contempla los  hechos que se suceden.
Si puedes, calmar la mente lo suficiente, trata de "ver" las personalidades a tu alrededor (tu familia, tus amigos, compañeros de trabajo).
Presta atención a lo que hace feliz a la gente, y lo que hace que la gente sea infeliz.
Busca espacios de silencio y paz para meditar y ser capaz de observar el impacto que tu forma de ser provoca en los demás.
Mira como te sientes.
¿Hay personas que te irritan?
¿Tu forma de ser, de actuar, irrita a los demás?
¿Alguien está evitando hablar contigo?
¿Por qué?
Si puedes tomarte el tiempo para prestar atención y contemplar tu vida diaria, es mucho lo que se puede predecir sobre el comportamiento de las personas, de cómo te impacta este comportamiento y como tú impactas en los sentimientos de los demás.
Tú puedes cambiar el resultado de las situaciones que vienen, por la forma en que te relacionas con cada una de las personas en tu vida.


Presta atención a tus actividades diarias
D. Witten
Akong Tulku Rinpoche



martes, 20 de septiembre de 2016

Ayuno del corazón


Yen Huei preguntó en una ocasión a Confucio
-¿En qué consiste el ayuno del corazón?
El maestro respondió:
- Concentra tu voluntad. No oigas con tus oídos,
sino con tu mente; no con tu mente sino con tu espíritu.
Deja, que tu facultad auditiva cese con tus oídos. Y deja
que tu mente cese con sus imágenes.
Deja, no obstante, que tu espíritu sea como algo en blanco,
respondiendo pasivamente a todo lo externo.
En tan abierta receptividad, sólo el Tao puede habitar.
Y esa abierta receptividad es el ayuno del corazón.


Imágenes de la clase especial

                                                                                 El sábado 17 de septiembre la escuela realizó su segunda clase especial de perfeccionamiento para alumnos avanzados en la Casa de Acassuso de la Casa de la Cultura de San Isidro.
Una tarde de trabajo arduo, comprometido y exhaustivo, pero con la satisfacción de la tarea cumplida.











domingo, 18 de septiembre de 2016

Lo fácil


Lo fácil es lo correcto.
Empieza correcto y serás fácil.
Continúa fácil y serás correcto.

El camino correcto para ir fácil es olvidar el camino correcto 
y olvidar que el ir es fácil.

sábado, 17 de septiembre de 2016

El Cangrejo De Chuang Tzu


Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo.
El rey le pidió que dibujara un cangrejo.
Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores.
Pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado.
“Necesito otros cinco años”, dijo Chuang Tzu.
El rey se los concedió.

Transcurridos los diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y, en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Crecer con Tai Chi

La curva de aprendizaje en el Tai Chi Chuan es parecida a la de cualquier otro arte. 
Comienza con un fuerte ascenso, etapa que genera muchas ilusiones y cambios. 

Después viene una etapa de meseta, nuevamente un pequeño 
EL  CRECIMIENTO EN TAI CHI CHUAN


No es muy común hablar sobre las crisis a las que nos enfrentamos en nuestro aprendizaje de Tai Chi Chuan.
Siendo un arte de largo recorrido, es bastante habitual que pasemos por periodos donde la “sombra de la duda” se vuelve tan intensa que nos lleva a pasar malos tiempos en el mejor de los casos y, en otros, nos conduce a abandonar su práctica, al concluir que este camino ya no es para nosotros.
Este artículo trata de explorar nuestras crisis e indagar sobre sus causas.
Es una forma de entender la complejidad de Tai Chi Chuan y a la vez la nuestra propia, porque en muchas ocasiones ambas están unidas.
La curva de aprendizaje en Tai Chi Chuan es parecida a la de cualquier otro arte. Comienza con un fuerte ascenso, etapa que genera muchas ilusiones y cambios. Después viene una etapa de meseta, nuevamente un pequeño crecimiento, otra meseta y así sucesivamente.
Las mesetas son nuestras crisis, en las que parece que no avanzamos o incluso que entendemos menos.
En este punto nos preguntamos muchas cosas.
¿Será este arte para mí o debería hacer otra cosa?
El estilo que practico ¿es el adecuado?
Mi profesor ¿es bueno?
¿Debería hacer más “empuje de manos”, más Qigong, ir a China?
Y un largo etcétera de preguntas.
Son malos momentos, pero a la vez nos hacen profundizar e indagar en nuestro interior.
Si los superamos con cada crisis este arte se vuelve más nuestro.
A grandes rasgos, agrupo las crisis en tres ejes de crecimiento que se corresponden con los tres planos físicos, y a su vez con distintas cualidades emocionales y psicológicas.
Estos tres grandes bloques, si bien se dan uno tras otro en la evolución de la práctica de Tai Chi Chuan, no necesitan asimilarse completamente para poder pasar a la siguiente fase.
Más bien es posible intuir y saborear de forma puntual en cada etapa algunos aspectos de lo que será un logro permanente en una fase posterior.
El primer eje, izquierda-derecha.­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­______________________________________
Es el primer yin – yang a conquistar.
Distinguir los pesos del cuerpo y manejarlos a nuestro gusto, es la base del trabajo.
Es una etapa de grandes logros, los ejercicios aportan mucha información, evolucionamos pronto.
Muchos de los que se inician en Tai Chi Chuan, si no hacían antes algún ejercicio, como
otras artes marciales, danza o deportes, en este momento tienen grandes
descubrimientos sobre su cuerpo.
Sus crisis empiezan cuando ven que esta fase les lleva mucho tiempo.
Se comparan con otros y sienten que no pueden pasar a disfrutar de más aspectos de la práctica: mayor sensibilidad, fluidez, habilidad en el empuje de manos, etc.
Los que se inician en Tai Chi Chuan habiendo tenido experiencia en otras actividades físicas, pasan más rápido esta etapa y se enfrentan a un segundo eje.
Las cualidades psicológicas que conlleva este primer eje están relacionadas con
el disfrute del cuerpo, el juego, el abandono de la rigidez mental, sopesar las
posibilidades, el estancamiento ideológico, ponerse en camino y abordar los
problemas.
El segundo eje, delante-detrás._____________________________________
Es otro yin – yang que nos invita a distinguir entre lo sensible y lo fuerte, a explorar cada uno de estos aspectos y colocarlos en su lugar, sacando el máximo partido de ambos.
Los practicantes en esta larga etapa se enfrentan a retos muy importantes.
La energía que circula por la cara interna del cuerpo tiene una naturaleza sensible y emocional que hay que aprender a distinguir y armonizar con la energía de la cara posterior del cuerpo, de naturaleza más física y relacionada con la fuerza.
Esta etapa tiene un recorrido más largo que la anterior.
Aun así, los practicantes que tuvieron muchas dificultades en la primera etapa no tienen por qué tenerlas en esta, ya que se les abre un mundo de posibilidades y nuevos conocimientos o confirmaciones a sus intuiciones previas que durará tiempo.
A menudo nos encontramos con que personas que han pasado “de rositas” por la primera etapa se encuentran con grandes frustraciones en la segunda.
Si vienen de otras artes marciales externas o deportivas, la frustración se
manifiesta al no encontrar un sentido a Tai Chi Chuan, en el empuje de manos y las
aplicaciones de la forma, sin utilizar la fuerza ni recurrir a los viejos hábitos de
aprendizaje anteriores a Tai Chi Chuan, o bien al no saber que sentir o temer profundizar en ello.
Esta etapa psicológicamente nos invita a interiorizar y explorar sentimientos, a reconocer cualidades o renunciar a viejas artimañas, encontrarse con el dragón que llevamos dentro, a considerar y valorar a los otros y dudar de nuestras primeras impresiones.
El tercer eje, arriba y abajo_________________________________________
Es un yin – yang que nos propone colocar el cielo y la tierra.
Su manifestación más evidente es el poder: lo que digo y lo que hago son la misma cosa. El cielo, lo espiritual, ocupa su lugar.
La tierra, la materia, también ocupa su lugar y ambos danzan para nuestro gozo y el de los demás.
Es otra etapa de largo recorrido.
Según la opinión sincera de los que la han atravesado les faltaría
“algunas vidas más para recorrerla entera”.
La energía de tierra y cielo encuentran su lugar en nuestro cuerpo, la estructura
física ha logrado abrirse a todas las corrientes internas y las energías cósmicas
circulan sin ningún obstáculo para obrar maravillas… este sería el fin.
Pero aquí también hay muchos valores a explorar: necesitamos hacernos a nosotros mismos, creer en nosotros, ser sinceros en nuestros propósitos, reconocer los méritos y el camino de otros compañeros de viaje.
En definitiva, arriesgarnos, pasar por la noche oscura del alma y contarlo.
En la práctica real dejan de tener la misma importancia el estilo, la distancia,
dónde está el peso, la técnica.
Un orden más “misterioso” hace todo esto sin ninguna pretensión.
Esta etapa es a la que todos desearíamos llegar y sólo unos pocos llegan.
También diferentes personas desde otras artes o disciplinas lo consiguen: monjes, artistas, a veces personas anónimas, abuelos… Todos tienen cosas en común: vemos a estas personas con gestos y expresiones gráciles y amables, sensibles y a la vez contundentes, sus cuerpos transmiten vitalidad y reposo al mismo tiempo.
Este recorrido, que en esta lectura es de unos minutos, en la práctica son muchos años.
Y debería ahora añadir una cuarta dimensión: el tiempo, kung-fu, la línea que atraviesa esos ejes y que se manifiesta en el día a día con alegrías por los logros y frustraciones por lo que no llega.
Cuentan que el profesor Cheng Man Ching, dijo que tuvo un estudiante que lo había logrado en seis meses, y al preguntarle cómo, respondió: es que tenía fe.
Dado el carácter del profesor podemos pensar que era para provocar a sus
estudiantes, o que apuntaba a la existencia de otras dimensiones además de las
cartesianas del mundo cotidiano tal como lo vivimos, en las cuales el tiempo no
tiene el valor que comúnmente le damos.
Estrategias ante la crisis__________________________________________
Para acabar, quiero resumir alguna de las estrategias que me he aplicado en estos veintitantos años a la hora de abordar las crisis.
Cuando aparecen los sentimientos de frustración en la primera fase, nos podemos marcar objetivos muy concretos: acabar una forma, o estudiar una nueva del estilo, a veces con la espada.
Así se cambia el ritmo y obtenemos un nuevo impulso.
También podemos dejar de insistir en aquello que nos frustra:
‘sea la forma, el empuje de manos o el Qigong, y dedicarnos a explorar otros
aspectos que nos motivan más, como por ejemplo un nuevo tipo de Qigong
concreto, una parte de la forma, el estudio de un arma, etc’.
La exploración de todas las propuestas del estilo es una forma bien creativa de estar en el camino y evitar la rutina.
Otro recurso es probar otro estilo.
Estudiar estilos más abiertos o más cortos pueden hacer cambiar nuestro estado y darnos nuevas experiencias.
El peligro consiste en coleccionar formas, estilos y ramas, pues pueden servir a algunos practicantes como vía de escape para no profundizar en aspectos más íntimos relacionados con el segundo bloque.
Entre los escollos que encontramos en la segunda etapa, el principal es poder
identificar qué es lo que pasa, por qué estamos desilusionados, apáticos o
quemados.
Parecía que avanzábamos bastante y sin embargo nos encontramos estancados.
La mirada interior es dura al principio, hasta que encontramos en ella una oportunidad para superar nuestros límites ocultos hasta entonces.
El trabajo personal, fuera de las clases en grupo, es fundamental en esta etapa para orientarnos.
Buscar una relación más profunda con el profesor, donde podamos reconocer de verdad, más allá de las formas aparentes de la clase, las cualidades que nos puede aportar.
También podemos explorar nuevas rutas de aprendizaje, a través de otras técnicas con puntos en común.
Los métodos de Feldenkrais, Eutonía o Bioenergética, entre otras, pueden aportar un
complemento que nos estimule puntualmente.
Trabajar con otros profesores se vuelve casi imprescindible cuando no encontramos más estímulo en nuestro entorno, ver otras formas de abordar cuestiones parecidas por personalidades distintas nos acerca a reconocer nuestros valores.
La última etapa tenemos irremediablemente que abordarla solos.
Algo que ha sucedido con muchos maestros es que los cambios generacionales y las
condiciones particulares enfrentan al practicante serio con un problema:
‘qué hacer con este conocimiento que tiene en sus manos’.
La creación de nuevos estilos, la reforma de la formas, el centrarse sólo en una parte del currículo del estilo, crear un Qigong nuevo, el descubrimiento de nuevas técnicas que nuestro profesor no utiliza, y a veces el aprendizaje con dos profesores da lugar
a una tercera vía, acortar o extender las formas… y un largo etc.
Son circunstancias que llevaron a muchos practicantes a ser en sus tiempos mundialmente conocidos por sus méritos y aportaciones, pero que en muchos de los casos generaron críticas por parte de sus correligionarios y también abandonos en sus estudiantes.
Es, en definitiva, la creativa, misteriosa y peligrosa noche oscura del alma de Tai Chi Chuan.
Hace poco en una entrevista al artista Miquel Barceló, le preguntaron si se
consideraba un genio y dijo que, como todos los niños de su edad, empezó
pintando en las clases pero, a diferencia de la mayoría, nunca había dejado
hacerlo.

Ignacio Moriyón Ruiz



jueves, 15 de septiembre de 2016

Todos los días te toca aprender

 

La vida es un camino a largo plazo, en la que tú eres maestro y alumno;

unas veces te toca enseñar, todos los días te toca aprender.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La postura de Wu-Chi: La energía primordial

                            Maestro Lam Kam Chuen
La cabeza está suavemente suspendida, como si pendiera de un cordel de oro.
La mirada suave hacia delante, 
relajando los ojos.
La mandíbula, el cuello 
y los hombros, blandos, relajados.
Como agua fluyendo hacia la tierra, disolviendo toda la rigidez.
Los brazos se curvan suavemente 
por fuera del cuerpo.
Gentilmente se abren los dedos, 
y apuntan apenas hacia abajo.
Con la relajación interna 
la respiración es más profunda.
Los músculos de las rodillas se destraban naturalmente, hundiéndose un poquito
 como sentándose.
Los pies absorben todo el peso del cuerpo, son la base de una gran pirámide.




La postura de Wu-Chi es la primera postura estática que se debería aprender ya que representa la energía primordial, el estado previo a Tai Chi, a la división de yin y yang. El término chino en caligrafía original describe el completo poder del ser humano y el universo.
Sin importar el nivel de práctica, siempre es importante comenzar con Wu-Chi.
Esto asegura que uno se encuentre correctamente alineado, internamente relajado y conectado con los poderes del cielo y la tierra. 
Externamente quieto y a partir de allí, recorriendo el cuerpo para eliminar las tensiones acumuladas en los músculos.
A medida que la practica avanza, uno desarrolla mayor sensibilidad y atención. 
Se genera una mayor apertura hacia el entorno natural y al constante fluir de energía alrededor. 
Se siente la inmensidad de la tierra por debajo y la ilimitada extensión del cielo por encima. 




El arte de descansar y relajarnos

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Es muy importante que reaprendamos el arte de descansar y relajarnos.
No solo ayuda a prevenir la aparición de muchas enfermedades que se desarrollan por la tensión crónica y preocupación; permite aclarar nuestras mentes, centrarnos y buscar soluciones creativas a problemas.
Escucharnos y entender nuestros sufrimientos internos, ayudarán a resolver la mayoría de los inconvenientes que encontramos en nuestras vidas.
Thich Nhat Hanh

martes, 13 de septiembre de 2016

Seminario de Espada de Taichi



Primer Encuentro del Seminario de Espada de Taichi.
Forma de trece fuerzas de Espada, en Córdoba, Organizado por NeiTan. 
Dictado por el Profesor Oscar Delfino de la Escuela del Mono y el Tigre.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Un hombre de Kung Fu


Un discípulo preguntaba a su Maestro: 
-¿Cuál es la diferencia entre un hombre de Kung Fu y un hombre común?
El Maestro respondió: 

 -"Cuando el hombre común recibe su primera graduación, corre rápidamente a su casa gritando a todos el hecho.
Después de recibir su segunda graduación, escala el techo de su casa, y lo grita a todos. 
Al obtener la tercera graduación, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas encuentre."
El Maestro continuó:
-"Un hombre de Kung Fu que recibe su primera graduación, inclinará su cabeza en señal de gratitud; después de recibir su segunda graduación, inclinará su cabeza y sus hombros; y al llegar al tercera graduación, se inclinará hasta la cintura, y en la calle, caminará junto a la pared, para pasar desapercibido.
Cuanto más grande sea la experiencia, habilidad y potencia, mayor será también su prudencia y humildad".

jueves, 8 de septiembre de 2016

La suavidad y la potencia

Entender lo que es estar suelto y flexible, ligero y silencioso, equilibrado y neutral.
La base debe ser relajada y flexible (suelta, pero no floja, estirada, pero no rígida).
Un poco más de soltura significa un poco menos rigidez; un poco menos rigidez,  significa un poco más poder interno.
Todas las articulaciones del cuerpo deben estar  estiradas, abiertas en todos los planos.
La fascia debe estar alargada.
Aunque extremadamente suave la fuerza interna  exhibe la característica coexistencia de suavidad y potencia, simplicidad y complejidad.
No se puede definir por su suavidad, ni puede ser definido por su poder.
La suavidad y la potencia se combinan a la perfección, una fusión perfecta.

Esto es Tai chi chuan.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El maravilloso arte de una gata

En la casa de un maestro de esgrima llamado Shoken se había instalado una gran rata que estaba causando estragos.
Corría de acá para allá aun a plena luz.
Un día, el maestro la encerró en su habitación y ordenó a su gata
que la cazara, pero la rata le saltó a la cara y la mordió de tal manera que la gata huyó maullando.
El maestro decidió traer algunas gatas con fama de buenas cazadoras en el vecindario y las introdujo en su habitación.
Pero la rata, acurrucada en un rincón, saltaba encima de cada gata que se acercaba, la mordía y la hacía huir.
Era tan feroz que las gatas renunciaban a volver a acercarse.
El maestro se enfureció y comenzó a perseguir a la rata con su espada. La corrió rompiendo puertas, shojis y tatamis mientras la rata se desplazaba como un rayo escapando a todos sus avances, hasta que, finalmente, le saltó a la cara y lo mordió.
Bañado en sudor, el maestro ordenó a su sirviente:
-“He oído decir que a seis o siete aldeas de aquí vive una gata que es la mejor cazadora del mundo”; tráela.
El sirviente así lo hizo. Era una gata vieja, que aparentemente no se distinguía de las demás.
No parecía especialmente inteligente no peligrosa.
El maestro no creyó que fuera capaz de nada especial pero entreabrió la puerta y la dejo entrar en la habitación.
La gata avanzó, tranquila y lentamente, como si no esperara nada extraordinario. La rata se estremeció y quedó inmóvil.
La gata se le acercó despacio y simplemente la tomó entre sus dientes y la sacó de la casa.
Esa noche se reunieron en la casa de Shoken las gatas derrotadas y respetuosamente invitaron a la vieja gata a ocupar el sitio de honor.
Se inclinaron ante ella y dijeron con modestia:
Todas nosotras tenemos fama de hábiles cazadoras, somos diestras en esta ocupación y hemos afilado nuestras garras para poder vencer a cualquier rata. Pero nunca imaginamos que existiera una rata tan fuerte.
-“¿Cómo fue que la venciste tan fácilmente?. Cuéntanos tu secreto.”
La vieja gata sonrió y dijo:
-“Ustedes, gatas jóvenes, serán muy diestras pero no conocen el verdadero camino; por eso fracasan cuando algo inesperado les ocurre. Pero primero, cuéntenme cuál ha sido su entrenamiento.”
Una gata negra se adelantó y dijo:
-“provengo de una raza especialmente famosa en la cacería de ratas. Puedo saltar paredes de dos metros de altura, puedo pasar por un agujero pequeño, por el que sólo pasaría una rata. Desde niña he practicado todas las artes acrobáticas. Al despertar, todavía medio dormida, si veo pasar una rata por la viga, me levanto de un golpe y la prendo. Pero esta rata era más fuerte y he sufrido la derrota más terrible de mi vida. Estoy avergonzada.”
Y dijo la vieja gata:
-“tú sólo has entrenado en técnica, un arte puramente físico. Cuando los antiguos maestros enseñaban la ‘técnica’, era para ellos una de las formas del Camino. Su técnica era sencilla pero contenía la más alta sabiduría. El mundo actual sólo se preocupa por la técnica. Por cierto que se inventaron muchas cosas sobre la base del lema: ‘practicando esto o aquello, se obtiene esto o aquello’. Pero, ¿qué se obtiene?. Sólo destreza. Dejando de lado el Camino, la competencia se desarrolla mediante el intelecto, y nadie avanza más de ahí. Así ocurre siempre que se piensa exclusivamente en técnica, cuando sólo se usa el intelecto. Es cierto que el intelecto es una función de la mente, pero si sólo produce destreza se transforma en semilla de falsía y el resultado es peligroso. Entonces vuelve a empezar y, de ahora en más, sigue el camino correcto.”
Luego, se aproximo una gran gata de piel atigrada y dijo:
-“En el arte del guerrero es sólo la mente la que cuenta. Por eso, desde el principio, busqué desarrollar este poder. Ahora, mi espíritu es fuerte como el acero y libre, pleno de energía que llena cielo y tierra. Tan pronto como percibo al enemigo, lo fascino con esta mente poderosa y la victoria es mía. Sólo entonces me aproximo, sin pensar, tal como la situación lo pide. Ejerzo sobre la rata el hechizo de mi poder, anticipo cada uno de sus movimientos. En cuanto a la técnica per se, no podría preocuparme menos. Todo se produce por sí mismo. Una rata corre misteriosa por la viga: sólo necesito mirarla fijamente y es mía. Pero hoy, esta rata misteriosa apareció sin forma y desapareció sin dejar huella. ¿Qué es? No lo sé.”
La vieja gata contestó:
-“Lo que has estado persiguiendo no es más que una fuerza psíquica y no surge del bien que merece llamarse bien. Que seas tan consciente del poder que usas para ganar es suficiente para que se vuelva en contra de tu victoria. Tu ego entra en juego. Pero ¿qué sucede cuando el ego del otro es más fuerte que el tuyo? Si buscas superar al enemigo con tus poderes superiores, él se opondrá a ti con los suyos.
¿Acaso imaginas que la única fuerte eres tú, que todos los demás son débiles? Supongamos que existe algo que no puedes vencer con la fuerza de la voluntad más potente, con tu propia fuerza, aunque fuera superior. ¿Qué harías entonces? Ésa es una buena pregunta.
La fuerza espiritual que sientes en ti, como el acero, libre y que llena cielo y tierra, no es la Fuerza suprema sino su reflejo. Tu mente no es más que una sombra de la gran Mente. Parece ser el Poder supremo pero, en realidad, es completamente diferente. La verdadera Mente es poderosa porque está constantemente iluminada por una visión clara. Pero tu mente sólo roza ese poder bajo ciertas condiciones. Tu fuerza y la gran Fuerza tienen origen distinto y, por lo tanto, tienen efectos diferentes. Es la diferencia que existe entre la corriente eterna del río Yang Tse y una crecida repentina. Pero, ¿cuál es la actitud necesaria para confrontarse con algo que ninguna fuerza espiritual puede vencer? Un proverbio dice: ‘Una rata, al verse atrapada, muerde hasta a la gata’. Un enemigo que enfrenta la muerte no depende de nada, olvida su vida misma, olvida sus necesidades, se olvida de sí mismo; es libre. Su voluntad es como el acero. ¿Cómo podrías vencerlo con una energía espiritual pretendidamente propia?”
Entonces se acercó una gata gris aún más vieja, inclino su cabeza y dijo:
-“Sí, es verdad. Es tal como lo dices. No importa cuán grande sea la energía psíquica, siempre adopta una forma. Por ello, durante mucho tiempo busqué desarrollar el poder del corazón. No soy Yo quien ejercita este poder para derrotar espiritualmente a los demás (el "ego" de los otros gatos. Como la primera gata, he dejado de pelear, me reconcilio con el adversario, me hago uno con él y no me opongo a él en modo alguno. Cuando es más fuerte que yo, cedo, me someto, por así decirlo, a su voluntad. Si una rata desea atacarme, por más fuerte que sea, no halla sitio que atacar. Pero la rata de hoy no se guiaba por las reglas. Apareció y desapareció, inapresable como un fantasma. Nunca había visto algo igual.”
La vieja gata respondió:
-“Lo que llamas reconciliación no procede del Ser, de la Gran Naturaleza. Es una conciliación artificial, caprichosa: un truco. Buscas conscientemente evitar la agresividad del enemigo pero, si piensas en él, por más furtivo que tu pensamiento sea, él percibe tu intención. Y entonces, aunque te muestres conciliatoria, tu mente está lista para el ataque, está preocupada; tu percepción y tus acciones se hallan profundamente perturbadas. Todo lo que emprendes con una intención consciente obstaculiza la vibración original de la Gran Naturaleza, impide el fluir de su fuente secreta y perturba el curso de su movimiento espontáneo. La única manera de adquirir una forma inapresable es no pensar en nada, no desear nada, no hacer nada, abandonarse, en los movimientos, a las vibraciones del Ser. Nada surge entonces como forma oponente, por lo tanto no existe adversario que pueda resistir.”
-“No significa que todo los que han tratado de ejercitar carezca de valor. Cada cosa que han dicho podría ser una manera de seguir el Camino. Técnica y Camino pueden ser idénticos. Y cuando esto sucede, la Gran Naturaleza, el "principio activo", se integra a la técnica y manifiesta en la acción del cuerpo. La fuerza del gran Ch'i se pone al servicio de uno. El que posee un Ch'i libre sabe cómo encarar cada cosa de manera correcta, con infinita libertad. En la batalla, su mente, en estado de reconciliación, sin usar fuerza, no cede ante oro ni piedra. Sólo una cosa cuenta: que no entre en juego ni un vestigio de autoconciencia. De lo contrario, todo está perdido. Si se piensa en la meta, aunque fugazmente, todo se torna artificial. Ya no surge del Ser, de la vibración original del Bloque no tallado, y el enemigo deja de estar a tu merced y te resiste.
Entonces, ¿qué procedimiento, qué arte, debemos usar? Sólo cuando eres libre de todo vestigio de autoconciencia (un estado sin mente), sólo cuando "actúas sin actuar", sin intención, sin artificio, en armonía con la Gran Naturaleza, sólo entonces estás en el Verdadero Camino. Abandona todas tus intenciones, ejercita la no-intencionalidad y deja que el Ser sea. Este Camino no tiene fin y es inextinguible.”
Y la vieja gata agregó algo aun más sorprendente:
-“No crean que lo que acabo de decir es la verdad última. No hace mucho tiempo, conocí a un gato que vivía en una aldea vecina. Día tras día no hacía otra cosa más que dormir. Nada en él daba indicios de algo parecido a una fuerza espiritual. Allí estaba, recostado como un trozo de madera. Nunca nadie lo había visto cazando una rata. Pero donde él vivía, y en los alrededores, no había ninguna rata.
Donde él iba, las ratas desaparecían. Un día lo visite y le pedí que me explicara el misterio. No me contestó. Tres veces repetí la pregunta. Permaneció en silencio.
No era que deseaba responder sino más bien que no sabía que decir. Entonces comprendí que el que sabe algo no lo sabe. Ese gato se había olvidado de sí mismo y, por lo tanto, había olvidado todo lo que lo rodeaba. Se había transformado en ‘nada’, llegando al grado más elevado de no-intencionalidad. Podemos decir que había hallado el Camino divino del guerrero: prevalecer sin matar. Este gato en mucho me aventaja.”
Shoken, que escuchaba todo esto como en sueños, se acercó y saludando a la vieja gata, dijo:
-“Desde hace mucho tiempo practico el arte de la espada pero no he alcanzado la maestría. Escuchando tus comentarios creo haber comprendido la dirección que debo seguir. Pero verdaderamente deseo que me digas algo más acerca de tus conocimientos.”
La gata preguntó:
-“¿Cómo podría serte de utilidad? No soy más que un animal y me alimento de ratas. ¿Qué sé yo de cuestiones humanas? Lo único que sé es que el significado del arte de la espada no reside en vencer al adversario. Y que es este Camino es posible llegar a ver las cosas desde la luz que está más allá de la ilusión de vida y muerte.
Un verdadero guerrero, a través de sus ejercicios, debe dedicarse al entrenamiento espiritual en busca de esta visión clara. Para ello, debe ante todo explorar las doctrinas básicas de Ser, de la vida, de la muerte y del principio de la muerte. Pero sólo aquel que se ha liberado de todo lo que lo aparte del Camino, especialmente de los pensamientos que lo atan y limitan, puede alcanzar la gran claridad. Libre de perturbaciones, confiando en sí mismo, liberado de su ego y de todo lo demás, el Ser y sus movimientos se manifestarán a través suyo en completa libertad tal como es necesario. Pero si existe apego en su corazón, por más tenue que sea, el Ser se ve obstaculizado y atascado. Y cuando hay un "atascado en sí mismo", siempre aparece otro "atascado en sí mismo" que se opone al primero. Entonces, dos fuerzas se oponen y luchan por existir y las mejores funciones del Ser, capaces de producir cualquier cambio, quedan inhibidas. Luego, si aparece la muerte, la claridad propia del Ser está perdida. En ese estado, ¿cómo puede uno confrontar al enemigo de manera correcta y contemplar con calma la victoria o la derrota?.
Aun cuando uno salga victorioso, sólo será una victoria ciega que no tiene nada que ver con el verdadero sentido del arte de la espada. El Ser en sí está más allá de las formas. Y no acumula propiedades. Por eso, si uno se aferra al más mínimo objeto, la gran Fuerza queda allí atrapada y el equilibrio original está perdido.
Cuando el Ser se apega a algo, ya no es libre de moverse y de fluir en su abundancia plena. Si se altera el equilibrio del Ser, su fuerza desborda por donde puede.
Libertad significa que si uno no acumula nada, si se apoya en la nada, si no se atasca con nada, no hay fuerza ni fuerza-que-se-oponga, no hay yo ni yo-que-se-oponga. Entonces, si sucede algo, el encuentro es como si fuera inconsciente y no deja huellas. En el I'Ching se dice: "Sin pensar, sin actuar, sin movimiento, en silencio total; sólo así es posible la presencia interior, totalmente inconsciente, del Ser y de la Ley de las cosas y, finalmente, hacerse uno con el cielo y tierra".
El que practica el arte de la espada de este modo, y vive de acuerdo con ello, está cerca de la Verdad del Camino.”
Al oír esto, Shoken preguntó:
-“¿Qué quiere decir que no hay yo ni yo-que-se-oponga, ni sujeto ni objeto?”
La vieja gata respondió:
-“Cuando existe un yo, existe un enemigo. Si no nos manifestamos como Yo, ya no habrá un adversario. Lo que llamamos "adversario" no es más que otro nombre para "oposición". Mientras haya una forma, siempre habrá la forma opuesta. Cada vez que algo se fija, aparece una forma característica. Si no concibo mi Ser en términos de una forma en particular, ya no existe la forma que se opone. Cuando no hay oposición, no existe nada que esté en contra. Es decir que si no hay un yo ni un yo-que-se-opone, si uno se abandona completamente y se libera de todas las cosas, uno está en armonía con el universo, se unifica con todas las cosas, en la gran Soledad. Aun cuando desaparece la forma del enemigo, uno no lo nota. No es que no lo perciba, sino que no se detiene en ello; la mente se mueve constantemente libre desde la profundidad del Ser.
Si la mente está libre de toda atadura, el mundo, tal como es, nos pertenece por completo y es un mundo único que nos incluye. Se lo percibe más allá de bien y mal, simpatía o antipatía. Ya nada ni nadie puede molestarnos, porque no hay apego. Todo par de opuestos, ganancia y perdida, bien y mal, alegría y sufrimiento, se origina en nosotros mismos.
Por esta razón, en toda la extensión de cielo y tierra no hay nada más valioso que nuestro propio Ser. Un poeta antiguo dijo: "Si ya no te aferras a nada, la cuna más estrecha es espacio suficiente; pero si en tus ojos hay una partícula de polvo, el universo entero te resultará estrecho".
Porque si en tu ojo hay una partícula de polvo, no puedes abrirlo y, por lo tanto, no tienes clara visión, esa visión que sólo es posible cuando el ojo está vacío. Esto puede servir como analogía para el Ser, que es luminoso, libre en sí de toda forma.
Otro poeta dijo": Rodeado de enemigos, aunque soy extraordinariamente fuerte, sería aplastado si solo fuera forma. Pero el Ser mora en mí y ningún enemigo puede comprender su profundidad".
Confucio dijo: "el Ser, aun el de un hombre simple, no puede ser arrebatado.
Pero si la mente se perturba, el Ser se vuelve en contra de nosotros. Es todo lo que puedo decirles. Recójanse y busquen dentro de sí".
Un maestro sólo puede informar a su discípulo y ofrecerle una explicación. Pero el único que puede reconocer la verdad e integrarla es uno mismo. Esto es lo que se llama integración del Ser. La transmisión se hace de corazón a corazón. Está más allá de toda doctrina y erudición. Esto no significa contradecir al maestro.
Simplemente quiere decir que aun un maestro puede ser incapaz de transmitir la verdad. La verdad no es exclusividad del zen.
En toda enseñanza y en todo arte, la integración del Ser siempre ha sido el hilo central, y esto sólo se puede transmitir de corazón a corazón. La "enseñanza" se limita a indicar, nos orienta hacia eso que ya está dentro de nosotros sin que lo sepamos. No hay secretos que el maestro pueda "transmitir" al discípulo. Es fácil enseñar y es fácil escuchar. Lo difícil es hacerse consciente de eso que hay en uno, encontrarlo y tomar verdadera posesión de ello. Esto se llama "Observar la propia naturaleza, observar la gran naturaleza".
Cuando esto se produce, experimentamos el Satori, el gran Despertar del sueño y de todas las ilusiones. Despertar, ver dentro del propio Ser, percibir la Verdad de Uno Mismo: distintos nombres para la misma cosa.”